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Un negocio explosivo

viernes, 31 de octubre de 2014

peta-zetasUnos cubitos de hielo musicales de 5.000 años de antigüedad, que se servían en el Hotel Waldorf Astoria, en Nueva York, fueron la fuente de inspiración que necesitó Ramón Escolà para montar su empresa, Zeta Espacial, en 1979. Estos originales cubitos, procedentes del Polo Norte, tenían gas en su interior y, al entrar en contacto con el líquido de las copas de los turistas, estallaban. Esta anécdota llamó la atención de este ingeniero químico del IQS, que estuvo haciendo pruebas en una fábrica de la localidad catalana de Rubí para imitarlos. Después de muchos intentos, un día abrió el pequeño reactor y se encontró todo el azúcar en trocitos gasificados; habían nacido los Peta Zetas, unos caramelos que explotaban en la boca y que se convirtieron en míticos para toda una generación, la de la década de 1980.

“Montamos una empresa con un único producto, pero la novedad que supuso hizo que vendiéramos casi 30 millones de bolsas en los primeros meses”, recuerda Escolà, quien montó la firma junto a su amigo Antonio Asensio, fundador de Grupo Zeta, de ahí el nombre de la empresa y del dulce. Una vez pasada la euforia inicial, las ventas se desplomaron a menos de 100.000 unidades. “Teníamos tres alternativas: sacar otro producto, pero para eso necesitábamos una labor de I+D y no teníamos mucho tiempo; cerrar, pero lo descartamos, porque es de cobardes;y salir al extranjero”, señala, explicando que se quedaron con la última opción, ya que su mujer, Dotty de Bruijn, pudo ponerse al mando del departamento de exportación por su amplio dominio de idiomas.

En menos de un año ya estaban presentes en siete países, aunque los comienzos no fueron fáciles. “No teníamos dinero para alquilar un stand en la feria de confitería ISM en Colonia (Alemania), así que le pedí a un empresario alemán que me dejara una mesa de su área de exposición a cambio de pagarle parte de lo que consiguiera vendiendo Peta Zetas; a medida que iban pasando los días, él mismo me fue cediendo más espacio al ver las colas que se montaban. Cuando acabó la feria, rechazó mi dinero, pero, a cambio, me solicitó la exclusiva de distribución del producto en Alemania”, apunta Escolà.

Zeta Espacial, que en la actualidad distribuye en 60 países, que representan el 90% de su facturación, ha estado trabajando desde el primer día para no estancarse. Así, se han dado cuenta de que sus Peta Zetas son más que caramelos para niños. Por ejemplo, en Canadá, los usan para fabricar unas cápsulas que atraen a los peces gracias al ruido generado con la explosión; en Japón, los prefieren como sales de baño; y en Estados Unidos son más partidarios de utilizarlos como decoración en sus cócteles o cupcakes. Su gran trayectoria fuera de nuestras fronteras le valió a Zeta Espacial el galardón en la décima edición de los Premios Pyme de EXPANSIÓN, en la categoría de Internacionalización.

Cualquier truco es bueno para hacer seguir creciendo a Zeta Espacial, que ahora está en manos de su hija. En la actualidad, tienen un volumen de ventas de unos 36 millones de euros y una plantilla que oscila entre los 80 y los 150 empleados, dependiendo de los picos de producción.

De la mano de los grandes chefs

Que una chuchería se convierta en uno de los ingredientes más llamativos de un plato de alta cocina ha dado una nueva vida a los Peta Zetas. Aunque fue en Finlandia donde empezaron a experimentar en los fogones en 1982, han sido profesionales de la talla de Albert Adrià, Oriol Balaguer o Enric Rovira, quienes le han dado fama mundial. Tanto es así, que ahora ya lo venden a granel para restaurantes, chocolaterías o en supermercados para reposteros aficionados.

Consejos de pyme a pyme

¿Quién ayudó a la empresa en los inicios? Sin mi mujer no hubiéramos podido salir adelante. Ella hablaba perfectamente cinco idiomas e hizo las labores comerciales necesarias para poder exportar nuestro producto. También gestionó las patentes en otros países.

¿Cuál fue uno de sus errores? ¿Cómo lo solucionó? No estudiar las particularidadesde cada país desde el principio.Por ejemplo, lanzamos en Estados Unidos los Pop Rocks de chocolate; se vendieron muy bien, pero, de repente, las ventas se desplomaron. Aunque nosotros queríamos que fuera un sabor fijo, allí sólo funciona como novedad temporal cada tres o cuatro años.

¿Y uno de sus logros? Ver que los Peta Zetas tienen diversas aplicaciones, que nos han abierto la puerta de diferentes mercados.

Fuente: Expansión

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