Turrones y dulces Navideños más sanos

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Los términos “sin azúcar” o “sin azúcar añadido” que acompañan a turrones y dulces navideños no significan lo mismo, según la nueva normativa comunitaria

En los últimos años se ha desarrollado toda una producción y venta de productos “sin azúcar” asociados al concepto de cuidado de la salud y adelgazamiento o, por lo menos, a la posibilidad de no engordar. Y es que gran parte de los consumidores no quieren descuidar su dieta ni siquiera en Navidad. Esto ha propiciado que, en los últimos años, las novedades más destacadas en turrones y dulces navideños sean una extensa gama de productos más saludables.

Entre estos productos se encuentran los que son fruto de una esmerada selección de ingredientes (más almendra y almendra de calidad), los que emplean ingredientes de mayor calidad nutricional (aceite de oliva en lugar de manteca) y los dulces más saludables por menos energéticos (sin azúcar, principalmente). Así, y aunque este año las versiones de turrones blandos, de yema tostada, duros de almendra o de chocolate, entre otros, con menor contenido de azúcares o sin azúcares añadidos no son la novedad, sí lo es el mensaje que acompaña a estos productos, aunque tal vez el consumidor no haya percibido la diferencia.

La exigente normativa comunitaria referente a las declaraciones de propiedades saludables de los alimentos obliga a los fabricantes a ser muy cuidadosos con los mensajes que incluyen en sus productos, diferenciando claramente los términos “sin azúcar”, “bajo en azúcares”, “bajo en calorías” o “light”.

¿Sin azúcar o sin azúcar añadido?

Los términos “sin azúcar” o “sin azúcar añadido” pueden significar lo mismo para el consumidor. Si embargo, no es así como queda reflejado su significado en la reciente normativa europea implementada en julio de 2007. Se trata del Reglamento 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de diciembre de 2006, que deja claros los términos a los que se han de sujetar los fabricantes respecto a los mensajes que incluyan en sus productos.

De esta manera, sólo se podrá declarar que un turrón o cualquier dulce navideño es “sin azúcar” (u otras declaraciones que puedan dar lugar a la misma interpretación), si el producto no contiene más de 0,5 gramos de azúcar por 100 gramos de producto. Este término se diferencia de otro, el de “bajo contenido en azúcares”.

Bajo esta última denominación se incluyen exclusivamente los productos que no contienen en su composición más de 5 gramos de azúcar (del total de hidratos de carbono) por 100 gramos en el caso de los sólidos o 2,5 gramos de azúcar por 100 ml en el caso de los líquidos. El hecho de tener conocimiento de estos datos le resulta útil al consumidor para saber realmente qué cantidad de azúcares y de calorías está comiendo.

Un vistazo general a distintas marcas de turrones concebidos como más saludables por su menor contenido en azúcares permite comprobar que muchos de ellos contienen entre 1,5 y 5 gramos de azúcares por 100 gramos (entre 7 y 30 veces menos azúcares -aunque no menos calorías- que las versiones originales), por lo que podrían entrar dentro de esta última denominación (bajo contenido en azúcares).

No obstante, es común encontrar turrones acompañados del mensaje “sin azúcares añadidos”. En este caso, estos turrones deben garantizar que durante su elaboración no se han añadido ni monosacáridos (glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, jarabe de fructosa) ni disacáridos como la sacarosa o azúcar común o la lactosa (los más comunes), ni tampoco ningún alimento comúnmente empleado por sus propiedades edulcorantes, como puede ser la miel.

Además, la norma también ordena que si los azúcares están naturalmente presentes en los alimentos, como puede suceder en un turrón con trozos de frutas, en el etiquetado deberá incluirse la indicación “contiene azúcares naturalmente presentes”. La precisión en esta definición ha permitido que tras la declaración “sin azúcares añadidos” no quepa la posibilidad que se daba otros años de que un turrón “sin azúcar” no lleve azúcar añadido pero sí fructosa, sustancia cuyo consumo se ha de limitar en determinadas situaciones como la obesidad, la diabetes tipo II y la hipertrigliceridemia.

Fuente: EROSKI Consumer

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