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Granier adquiere ‘La Provence’ en Miami para impulsar su expansión en EEUU

Sábado, 8 de Julio de 2017 Comments off

Granier, empresa líder en el sector panadero con más de 350 establecimientos en toda España y una facturación neta en 2016 de 45,6 millones de euros, ha adquirido la cadena de panaderías `La Provence´ en Miami. Con esta operación, la compañía pasa a tener de 2 a 6 establecimientos en esta ciudad de Florida donde aterrizó por primera vez en 2013 y desde donde tiene previsto expandirse en los próximos años como puerta de entrada de sus franquicias en EEUU.

Con la compra de estas nuevas tiendas, la inversión acumulada de Granier en Miami ha sido de 3,5 millones de euros. Los establecimientos serán adaptados en los próximos meses siguiendo la imagen de la compañía y el `know how´ de Granier, basado en la calidad a buen precio y en una gran variedad de producto, adaptándose en este caso a los gustos y costumbres del consumidor americano.

`La Provence´, una marca de estilo europeo arraigada en Miami desde hace 22 años, dispone de unas óptimas ubicaciones en la ciudad y desarrolla su actividad desde una perspectiva similar a la de Granier enmarcándose en el segmento de panadería artesana y cafetería.

Para Granier, el negocio internacional supone en la actualidad un 12% de su facturación global con unos ingresos de 5,6 millones de euros, de los cuales 1,1 millones pertenecen a EEUU. Con la adquisición de las nuevas tiendas, la previsión es hacer crecer la facturación en esta área geográfica hasta los 4,5 millones de euros, lo que supone un crecimiento de más del 300% respecto al ejercicio anterior.

Para el 2017, Granier espera registrar ventas en el exterior por valor de 8,2 millones, un 46% más que en 2016. Con 16 tiendas repartidas en Londres (6), Roma (2), Lisboa (2) y Miami (6), la empresa tiene en la internacionalización uno de sus ejes de crecimiento con el objetivo de abrir 10 nuevas franquicias cada año, tanto en los mercados en los que ya tiene presencia como en otros mercados en los que se detecten oportunidades.

Fuente:  mundofranquicia.com

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Entrevista Granier

Sábado, 11 de Febrero de 2017 Comments off

En 2010 Juan Pedro Conde fundó una cadena de tiendas con la intención de “ofrecer buen pan a un precio justo” y puso las bases para la expansión de una firma que ha alcanzado ya los 350 establecimientos operativos y factura 90 millones de euros. Analizamos las claves de su éxito con su director general.

El año que acaba de terminar para Granier podría resumirse en una palabra: expansión. Con un recorrido al alza de seis años, la firma panadera rebasó en 2016 los 350 puntos de venta gracias a sus aperturas nacionales, aunque también en mercados extranjeros como Estados Unidos, Portugal o Reino Unido. También ha sido el año de la incorporación a la compañía como director general de Juan Vicente Bonastre, un profesional con una experiencia de 25 años en el sector que afronta el reto de mantener el crecimiento de la cadena en un entorno de recuperación económica y aumento de la competencia.

Tras tu larga experiencia previa en una gran industria del sector, ¿cómo explicas la trayectoria de éxito de la marca de la que ahora eres director general?
Granier es un fenómeno complicado de explicar. Creo que es la suma de varios factores la que ha llevado al éxito exponencial de este modelo de negocio. Lo que sí puedo decir después de estos años es que fue un acierto el momento elegido para ponerlo en marcha. Elegir 2010 para arrancar un modelo de coffee bakery, que estaba llamado a ser un concepto para zonas premium o de alto valor, y acercarlo a zonas medias donde cualquier consumidor puede disfrutarlas, es lo que ha llevado registrar ese gran crecimiento. Y, sobre todo, sirvió para que la marca fuera muy reconocida en el mercado.

Muchos operadores nacidos en medio de la crisis comentan que ésta les ha beneficiado para encontrar un modelo adaptado a las necesidades de la demanda. ¿Compartís esa visión?
No sé si la crisis nos ha servido o no, pero sí creo que hay que ser muy valiente para arrancar un proyecto de esta envergadura en ese momento. No se trató de temeridad, porque todo en el proyecto estaba muy medido, pero la situación en la que se encontraba la actividad económica te paralizaba a la hora de emprender más que ayudarte. El consumidor estaba muy bloqueado, con lo que al abrir algo nuevo se asumía un gran riesgo, pero Juan Pedro Conde decidió que había llegado el momento justo para fundar Granier.

¿Qué papel ha jugado la oferta en esta progresión de seis años en los que Granier ha superado los 350 establecimientos?
En nuestra oferta siempre se ha buscado el equilibrio entre la calidad, el precio y la variedad, de manera que el cliente ha podido encontrar desde promociones de grandísima calidad y difíciles de encontrar en otros sitios, hasta gran variedad de panes artesanos terminados en la tienda que son imposibles de encontrar en otros establecimientos.

¿Por qué se ha enganchado el público a vuestra marca?
Nuestra intención desde el comienzo ha sido convertirnos en la panadería del barrio y recuperar el espíritu de esos locales. Como en muchos otros oficios, la tecnología, los horarios, la dificultad del trabajo o la industrialización han hecho que se haya dejado de lado a los artesanos. Pero no solo de este gremio. Nosotros queremos dar nuevamente acceso al pan que comían nuestros abuelos y además complementado con buen café y bollería. Creo que esta apuesta es lo que nos está llevando a ser muy reconocidos y a funcionar en zonas donde las marcas tenían difícil cuajar, porque suelen ser frías. Darle la calidez necesaria al negocio es donde puede estar la clave.

Eso es algo complicado de conseguir, sobre todo con un producto que estaba algo denostado. ¿Ha cambiado la percepción del producto en los últimos años?
Tenemos mucho trabajo por delante en este sentido. Creemos que el consumidor sí quiere recuperar antiguos sabores, texturas y aromas. En esta tarea nos está ayudando mucho el auge de lo saludable. Vivimos en un momento en el que todos queremos cuidarnos más al comer, evitar la obesidad en nuestros hijos y recuperar cosas tan básicas como una tostada con aceite de oliva. También nos ha ayudado mucho en nuestro caso la variedad de pan, porque el sector venía de un encasillamiento en la pistola de toda la vida y el auge del low cost, en el que el pan era producto de reclamo en los grandes supermercados. Se llegó casi a demonizar una familia de productos que tiene una importancia básica en la pirámide nutricional. Lograr ofrecer 60 variedades de pan en un punto de venta al lado de casa del consumidor era difícil de conseguir y nosotros, de alguna manera, lo hemos logrado.

Luego las calles se llenaron de competidores en vuestro segmento…
Los latinos somos así. Cuando algo triunfa, todos queremos hacer lo mismo. Pero tenemos claro que seguiremos caminando como hemos decidido hacerlo. Y en nuestro favor tenemos una ventaja tecnológica respecto a los demás que es difícil de replicar. Es nuestro trabajo que el consumidor sea consciente de que nuestro pan, por encima de todo, es fresco, de masa que se fermenta y se cuece en el punto de venta. No se trata de un producto precocido o precocinado en una línea de producción de alto rendimiento que se termina en la tienda.

Persiste la idea de que lo artesano es mejor que lo industrial. ¿Existe un punto medio?
Lo industrial no tiene porqué ser de peor calidad. Vengo de trabajar 25 años en Europastry y creo que hay industrias potentísimas con una calidad excelente, no solo de producto, sino de seguridad alimentaria y de otros parámetros que deberían revisar mejor muchos de los que abanderan lo artesanal. Y a nivel de artesanía, también habría que revisar bien su significado. Nosotros nos encontramos entre ambos mundos. No queremos ser grandes industriales, porque entendemos que perderíamos el poder de diversificación y la capacidad de ofrecer a diario nuestras 68 referencias. Lo que ganaríamos en producción lo perderíamos en la esencia de nuestro modelo. Estamos dotados de industrias adaptadas a nuestros objetivos, somos semi-industriales y, al tiempo, tenemos una proximidad a la parte artesanal del sector muy superior incluso que los que se consideran artesanos puros.

¿Habéis tenido que adaptaros a las tendencias desde la primera apertura en 2010?
Más que adaptarnos, somos nosotros quienes hemos incitado al consumidor a probar cosas nuevas, como panes alemanes de gran densidad, de chía, sin gluten… Más que de modas, el auge actual de la panadería tiene que ver con la nutrición, con que la gente empieza a conocer más este mundo. Para nosotros es una ventaja que el público conozca cada vez más el pan y aprecie mejor nuestro trabajo.

¿Cuál el siguiente paso de Granier en el terreno del producto?
Vamos a mantener una innovación continua en todas las familias de nuestras líneas de producto (pan, café, bollería). Uno de nuestros objetivos es lograr una fuerte integración vertical desde la producción al servicio, pasando por la logística, por lo que tenemos claro que la innovación afectará a todas las familias que comercializamos. Por ejemplo, pronto veréis corners de alimentos saludables dentro de las tiendas o alacenas de productos de alto valor. Todo estará siempre relacionado con nuestro sector porque queremos seguir una sola tendencia y que nos identifiquen con un tipo de producto. Recuerda que queremos ser la panadería del barrio…

Mencionas modificaciones en el canal de venta. ¿Veremos un cambio de formato de las tiendas?
Hemos empezado ahora a hacer pruebas en centros comerciales, pero no a diversificar directamente el canal. Se trata de una fase de estudio. Estamos muy adaptados a la calles de alto tránsito. Tenemos dos tipos de tienda: la más conocida, con una parte obrador y otra de venta y degustación; y el formato exprés, con obrador y punto de venta y, en algunos casos servicio de take away.

¿Cómo ha resultado 2016 para la compañía?
Sólo en puntos de ventas habremos crecido en 70 unidades más respecto a 2015 hasta superar los 350. Y en 2017 tenemos un objetivo de 100 aperturas más a nivel nacional, mientras que en el terreno internacional seguiremos creciendo a partir de las 11 tiendas actuales.

¿Qué papel juega la internacionalización de la franquicia en vuestra firma?
El propietario y fundador de Granier, Juan Pedro Conde, tiene las cosas muy claras en este sentido. A nivel estratégico nos interesa conocer otros mercados, no solo por el crecimiento exponencial que puedas registrar en ellos o por reproducir la marca, sino por captar y traer a nuestro modelo otras tendencias. Por ejemplo, acabamos de lanzar una campaña con un producto específico como el pão de Deus, un bollo tipo brioche, con crema y coco por encima que procede de Portugal. Si no estuviéramos operando ya en ese país no lo conoceríamos. Lo mismo podemos decir de los tipos de sándwich de Florida que conocemos gracias a nuestras tiendas de Miami o las variedades de focaccia italiana. Son valores añadidos que nos llegan de estos mercados y que nos ayudan a diversificar nuestra oferta global.

Fuente: restauracionnews.com

 

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Un nuevo concepto que ahora todos quieren copiar

Sábado, 14 de Enero de 2017 Comments off

En 2010 Juan Pedro Conde, panadero desde que tenía 15 años, decidió crear en 2010 un nuevo negocio. El éxito ha sido incuestionable.

Hace seis años, Juan Pedro Conde, panadero desde que tenía 15, decidió crear un nuevo negocio. Se trataba de un modelo híbrido de panadería con cafetería donde degustar los productos que se pusieran a la venta. Así nació Granier. “Primero probó con tiendas propias –explica Juan Vicente Bonastre, director general– y como le funcionó empezó a franquiciar”. El modelo Granier se ha demostrado de éxito ya que en poco más de un lustro han abierto 300 establecimientos y el proceso parece imparable. “Este año tenemos previsto abrir 100 puntos de venta más”, asegura el director general. Sus planes a cinco años prevén 700 nuevas aperturas.

“La base de esta empresa está en el pan –asegura Bonastre–. A diferencia de lo que hacen otros, el nuestro no es precocinado. Los demás entran el producto a cocción en el horno, la detienen, lo congelan y acaban después en las tiendas. En nuestro caso, lo que detenemos es el proceso de fermentación. Cuando se descongela la masa en el punto de venta, se reactiva allí la fermentación y se hornean. De esta manera, la calidad del pan es sustancialmente diferente”.

En total tienen más de 60 variedades. “La gente está cansada del pan de mala calidad, que ofrecen ya hasta en las gasolineras, por eso prefieren uno artesanal como el nuestro”. Esta es, precisamente, una de sus bazas, la gran variedad de panes que, en muchos casos, se adaptan a los gustos de la zona donde se encuentre la tienda, y del que están horneando permanentemente a lo largo del día.

El consumo repunta

El momento es favorable. El consumo de pan en nuestro país está sufriendo un ligero repunte después de más de 20 años de descensos. En 1964 se consumían 134 kilos de pan por persona y año; actualmente, 36, muy lejos de los 90 recomendados por la OMS. Cuatro de cada 10 kilos se adquieren en una tienda tradicional. Navarra y Galicia son las comunidades de más consumo y Madrid donde menos.

Pocas panaderías, y menos franquiciadas, ofrecen una variedad tan grande como Granier y con una buena relación calidad-precio. Además, han recuperado recetas tradicionales de pan de distintos lugares de España.

Precios imbatibles

Otra de las claves de la compañía son sus precios absolutamente competitivos. La relación calidad precio se ha demostrado como uno de los factores que los diferencian dentro del sector de panaderías.

“Las grandes ofertas las hacemos en la bollería. El proceso de elaboración de nuestro pan es caro, porque lo hacemos de forma artesanal. En cambio, la bollería la compramos fuera a Europastry, que elabora un producto de mucha calidad pero en grandes líneas monoproducto, lo que permite mejorar el precio”, explica Bonastre. El proceso de elaboración ha conseguido rebajar los precios en un producto que la firma valora de calidad.

Las ofertas de Granier del tipo tres cruasanes por 1,50 les han hecho famosos. “Yo se que nuestro cruasán es mejor que el de una pastelería. Hay cuestiones técnicas, como la fusión de la mantequilla, que se pueden hacer mejor en una fábrica automatizada. El pastelero de toda la vida hace algo diferente, no necesariamente mejor”, concluye. Según ellos, todo el mundo podría tener estos precios sin sacrificar la calidad: “Decir lo contrario es mentir”. Sólo hace falta tener un gran volumen de ventas.

Al principio de su expansión, sus precios generaron polémica entre la competencia. Incluso un programa de televisión les dedicó un buen espacio, en cierto modo crítico: “A raíz de aquello empezamos a recibir miles de llamadas de personas que querían poner una franquicia nuestra”.

En todo caso, una de sus estrategias claras es la de tener siempre promociones,?que sitúan en el apartado de la bollería (que acabará compensando los precios del pan). Por otra parte, buscan siempre la innovación en sus productos y no sólo por las variedades. Una berlina siempre será una berlina, pero ensartar cuatro con un pincho, es una estrategia de venta. “Somos panadería con cafetería”, remarca Bonastre para que quede claro el espíritu de la compañía. El café es un reclamo para que el público conozca el resto. De hecho, el pan y la bollería representan el 60% de su facturación, según la firma.

La cafetería, un complemento

En ese espacio es fundamental la exposición del producto, que ha de estar estratégicamente colocado para hacerlo más atractivo y fomentar la venta. Es difícil resistirse al consumo frente a una exposición tan estratégicamente cuidada. La tipología de los productos, además, irán variando a lo largo del día. “Si tuviera que escoger una de nuestras claves del éxito, sería sin duda la calidad del pan, que es uno de nuestros aspectos más remarcables”, dice Bonastre. “Pero otro sería la exposición del producto”, concluye.

La empresa dispone hasta ahora de 22 centros propios. El resto son franquiciados. “Preferimos el sistema de franquicia. Es un tema de control de tienda. Es difícil hacerlo si no son propias”, afirma el director general de Granier.

A los franquiciados se les ofrece un producto llave en mano. Pagan un canon de apertura y la innovación es continua. Obviamente, todos los productos son Granier. Los locales están situados en sitios de paso, junto al metro o cerca de centros escolares. Tienen una sola línea de interiorismo con colores cálidos buscando un estrato social medio. La inversión para montar uno de estos locales depende del tamaño. Oscila entre los 170.000 euros de una grande a unos 60.000 una pequeña sin cafetería. Según la compañía, puede rentabilizarse en un par de años. Si hasta hace poco iban a grandes ciudades, su tendencia actual es ir a ciudades medianas de más de 25.000 habitantes.

“No podéis imaginar lo que llegan a copiarnos. Es un corta y pega incluso de los colores. Pero estamos tranquilos porque en el fondo es una mala copia y nosotros no dejamos de desarrollar nuevas ideas.” Quizá por eso están cambiando la imagen de sus locales.

Mercado internacional

Desde hace tres años, Granier tiene presencia internacional con tiendas en Londres (acaban de abrir la quinta), Lisboa, Roma y Miami (fue la primera en 2003). Según Bonastre, “si las cosas salen como queremos habrá más centros fuera de España. La expansión seguirá en estos países. Tenemos más intereses, pero debemos focalizar en un principio. Hasta ahora hemos tenido un crecimiento muy alto, pero llega un momento en que puede resultar peligroso si no lo controlas”.

En el extranjero todas las tiendas son propias, aunque con el tiempo la intención es franquiciar, lo mismo que se ha hecho en España. La primera tienda en Londres se abrió en el barrio de Wood Green, una zona muy comercial, y representó una inversión de más de 200.000 euros.? En el exterior, las tiendas se adaptan mucho más que aquí a los intereses locales. En Inglaterra, por ejemplo, las bebidas son mucho más grandes y les encantan los cruasanes de almendras y la bollería con mermelada. Sus bebidas están enfocadas hacia los productos naturales y sostenibles. En Miami se hacen muchos sándwiches y sopas. En Italia se hacen focaccias grandes y en Portugal, pasteles de nata. El capital para esta expansión es propio, no hay apalancamiento.

Nueva estrategia

Actualmente, Granier está desarrollando nuevos conceptos de tiendas más pequeñas, de aproximadamente unos 50 metros, en las que el eje esencial es exclusivamente el pan, sin cafetería ni degustación. Están pensadas para que puedan llevarlas sólo dos personas. “No podemos saturar el mercado, por eso creemos que estas tiendas más pequeñas son ideales para lugares donde no llega tan fácilmente el pan. Además, para nuestros franquiciados representa la tercera parte de la inversión”, asegura el director general de Granier. En realidad son panaderías habituales de barrio, aunque con una gran variedad de panes. La firma las denomina Granier Express. Durante el primer semestre de este año se han abierto ya 11 tiendas bajo este nuevo concepto.

También quieren desarrollar otras ideas que tienen en estudio en este momento. Por una parte, miran la posibilidad de crear un concepto más low cost y por otro, todo lo contrario, es decir, tiendas mucho más premium. “Queremos estar a la vanguardia del pan”, resume Bonastre. En este sentido, su departamento de I+D trabaja en nuevas líneas de pan todavía más saludable. En su departamento de I+D invierten un 3% de la facturación investigando en nuevos productos.

“De momento recibimos más peticiones de personas que desean abrir una franquicia nuestra, pero en nuestro plan estratégico se contempla que seamos nosotros los que busquemos a nuestros clientes”, explica Bonastre, y tiene claro que lo importante para la compañía es un buen plan comercial.

Muchos han llamado a su puerta para comprar la compañía, pero no tienen intención de vender. La empresa sigue en manos de su fundador.

Producción centralizada

Para Granier, el pan es? el buque insignia a partir del que gira toda su estrategia. La empresa, fundada en 2010 por Juan Pedro Conde en Vilanova y la Geltrú (Barcelona), dispone de tres centros de elaboración de pan. ?El primero, en la misma ciudad donde se fundó?la compañía. El segundo en Madrid y el tercero? en Canarias. En ellos se elabora todo el pan que después se venderá en sus tiendas. En el proceso, primero se arranca la fermentación de la masa que se detiene para congelar las piezas.

Distribución. Desde estos centros se distribuye a cada una de las tiendas donde se descongelará la masa y donde se completará el proceso de fermentación. De momento, las previsiones son de continuar esta estrategia, incluso para las tiendas en el extranjero, aunque la empresa no descarta abrir otro centro de elaboración donde las condiciones lo requieran, particularmente en el exterior, y reproducir el modelo desarrollado en España.

Consumo. El consumo de pan ha estado estancado en España durante dos décadas. En 2014 se produjo un ligero repunte del 1,8%.

Fuente: emprendedores.es

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Ejemplo Supermercados Instalaciones SVEBA DAHLEN

Sábado, 5 de Marzo de 2016 Comments off

Sveba?Dahlen entrega instalación de panadería a -­ Føtex  ? nuevo centro comercial de Copenhague 2015

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Estamos orgullosos de haber entregado una instal.ación de panadería completa en los nuevos Supermercados Føtex . Nuestros hornos y maquinaria a su vez también cuidan el  medio ambiente por sus bajas emisiones de CO2, así se presenta una panadería Bake Off en la nueva tienda de Føtex en Copenhague.
La tienda está ubicada en el centro comercial más grande.
La marca SVEBA DAHLEN se puede ver desde varios puntos del supermercado.  En el obrador se pueden ver los dos  hornos V-40, 1 Congelador Fermatic Q4 , retardador, cámara de fermentación, un horno DC de 4 pisos -?42E  y maquinaria.

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Características y beneficios

Føtex es una cadena de tiendas de Supermercados de alimentación que forma parte del Grupo Supermarked Dansk. Føtex tiene 88 tiendas y 15.000 empleados con un fuerte enfoque en tres áreas principales: Diferentes secciónes de productos, su propia charcutería y su propia panadería. Cada día en el obrador se producen productos recién elaborados con ingredientes frescos, que unido a un servicio de primera calidad son éxito de ventas. Los clientes mas exigentes desean un buen pan y los elaborados de panificación frescos, recién horneados en las ( Bager ) panaderías de los supermercados FOTEX.

En 2015 Føtex comenzó, con un nuevo concepto de tienda que trabajó con mucha diligencia, analizando muy bien su iluminación y soluciones interiores inteligentes, que muestran sus excelentes resultados en su cadena de supermercados de Copenhague.

Una parte importante del concepto es ver funcionando su propia panadería, unida a  su propia tienda. La panadería ofrece pan recién horneado durante todo el día, a través de su buen funcionamiento con el concepto Dough on Demand de SVEBA DAHLEN panadería Bake Off, este sistema está siendo muy valorado por los clientes y lo aprecian altamente!

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La panadería se encuentra justo en la entrada a la tienda y es muy atractiva gráficamente.

Directamente dentro de la entrada, el cliente es informado de que se vende pan fresco.

Por otra parte, el deseo de los clientes por consumir panes frescos en el desayuno hace que se elabore una gran variedad de panes que satisface a todos los clientes. Una de las mejor selecciones de pan fresco en Dinamarca.

Recién horneado todos los días

En la Propia panadería ( Bager ) encontrarán artesanos expertos que elaboran y hornean pan fresco todos los días a partir de cero, con los mejores ingredientes. El producir un producto fresco es un aval para los clientes, cada pan de centeno, panes especiales y pasteles están siendo elaborados por panaderos profesionales en la propia panadería, de esta forma se ofrece una interesante selección de variedad , en panes, magdalenas, dulces sanos y clásicos – todos los productos cocidos en hornos SVEBA DAHLEN, utilizando harinas tradicionales danesas y orgánicas.

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El Grupo Supermarked Dansk. Føtex tiene una posición clara sobre el buen pan: Debe ser recién horneado y preferiblemente con productos daneses.

Una buen resultado de calidad, utilizando el arte basado en las antiguas formulas, técnicas y recetas danesas, que son su orgullo profesional. Todo invita a ser probado.

Cada mañana se abre una tienda con pan recién horneado, y siempre hay barras de pan en el horno.

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Granier no frena tampoco en 2015: abrirá una panadería nueva cada 5 días

Sábado, 21 de Febrero de 2015 Comments off

En 2014 abrió 84 establecimientos y cerró el año con 230, casi todas en régimen de franquicia. Para este año se está expandiendo en localidades de tamaño mediano, mientras la competencia critica que les interesa abrir franquicias porque ellos mismos las construyen.

El modelo de franquicias está teniendo mucho éxito en los últimos años (emprendedores que se meten bajo el paraguas de una marca para establecer su propio negocio) y especialmente exitoso está siendo el de Pans Granier, la enseña catalana que cerró 2014 con 230 cafeterías tras abrir 84 en sólo 12 meses. Si el año pasado la compañía presidida por Juan Pedro Conde abrió una tienda con su marca cada 4 días, este inicio de 2015 no va a aflojar nada. Con 25 cafeterías nuevas hasta el 8 de mayo, las cuentas también impresionan: un nuevo Pans Granier cada 5 días.

La empresa ha vendido a bombo y platillo una apertura realizada en Londres a principios de febrero (barrio de Wood Leen, en el noreste de la capital), pero en realidad es una excepción en la tendencia de los últimos meses, que es abrir sus franquicias lejos de enormes ciudades. Granier pide a sus socios que monten sus franquicias en ciudades de más de 25.000 habitantes, con superficie de entre 130 y 150 metros cuadrados y con acceso directo a la calle, para que saquen lustre a su fachada de 4 metros mínimo y puedan exponer allí su género. En enero y lo que va de febrero ha irrumpido en localidades medianas como Terrassa, Motril, Tortosa, Blanes, Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), Coslada o Sant Adrià de Besòs, aunque también en capitales de provincia como Huelva, Málaga o Palma de Mallorca.

Para las próximas semanas, la compañía tiene previstas 13 nuevas aperturas, siendo Valencia, Valladolid, Burgos o Las Palmas de Gran Canaria los únicos núcleos urbanos realmente grandes. Las demás aperturas se hacen en poblaciones que no superan los 80.000 habitantes: Melilla, Sant Joan Despí, Lloret de Mar, Miranda de Ebro, playa del Inglés (Maspalomas) o Lucena (Córdoba).

El negocio de la franquicia

En su propia web, Granier ofrece a los que quieran franquiciarse con ellos un negocio en teoría exitoso aunque necesita una importante inversión inicial, de 157.500 euros. Con esta inversión media se acondiciona el local y la maquinaria y se pone listo para funcionar. A cambio de esto, ‘prometen’ realizar unas ventas al año de más de 450.000 euros sin IVA, que resultarían en un ebitda de 70.000 euros al año. En dos años se podría amortizar la inversión, si este modelo se cumple.

Este modelo de aperturas ‘a saco’ ha sido muy criticado por gente del sector. Francisco Valverde, presidente de la panadería madrileña Uvepan, aseguró que el negocio de Granier era precisamente la construcción de los propios establecimientos, “ellos les hacen las obras de las tiendas a los franquiciados con lo cual ya están ganando dinero con las obras de las tiendas. Yo no soy constructor, ellos sí. Lo que quieren es abrir, abrir y abrir, da igual luego lo que pase”, aseguró este empresario del sector, quien quería avisar a los franquiciados de que Granier entiende la panadería y la pastelería como un negocio rápido: “Yo en cuatro días abro 300-500 tiendas, da igual lo que vendas, sea bueno o malo, lo que importa es que sea barato para hundir a la competencia. Este negocio no es así”, aseguró en declaraciones a Extraconfidencial.

Las críticas de Valverde, quien se erigió en el gran enemigo de Conde, iban más allá: “Precios excesivamente bajos, estrangulamiento de proveedores, aperturas en locales que no cumplen la normativa municipal, bollería industrial y pan ni artesanal ni hecho en el mismo momento sino congelado son algunas de las armas de las que se vale esta constructora catalana reconvertida en central de franquicias de panadería”. El motivo de estas críticas estaba en que Granier fue protagonista en 2013 de la que se llamó ‘guerra del pan’, ya que su entrada en tromba en Madrid no cayó bien al sector tradicional, que les acusó de hacer ofertas imbatibles como la de 3 cruasanes por un euro y medio, por ejemplo. Conde, por su parte, tiene 20 años de experiencia en el sector, para nada en la construcción según alega su entorno.

Europastry fabrica

El modelo de Granier, sin embargo, es en cierto modo transparente e incluso fue ‘desnudado’ en un programa de televisión de La Sexta. Europastry, empresa de Sant Cugat del Vallés, les hace la producción de bollería con un estilo que nada tiene que ver con lo artesanal y mucho con lo industrial. Europastry es un gigante cuya razón social es “fabricación de galletas y productos de panadería y pastelería de larga duración”. Según el registro mercantil esta empresa ganó casi 19 millones de euros en 2013.

El propio Granier impulsó en 2013 la inauguración de otra planta de producción propia en Algete (Madrid) siguiendo su exitoso modelo: cocinar en hornos industriales, congelar y mandar en cámaras frigoríficas los productos a las panaderías de Granier, donde se hornean de nuevo. El resultado, atendiendo al éxito de la marca en los últimos tiempos, es bastante aceptable.

Fuente: Voz Populi

Entrevista al fundador de panaderías Granier

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Panaderías forzadas a echar el cierre

Sábado, 17 de Enero de 2015 Comments off

Ha sido noticia en la prensa barcelonesa, pero también a nivel nacional, pues lo hemos visto también en las televisiones. El tema es el siguiente:

El miércoles 31 de diciembre, se extinguió la moratoria de treinta largos años que permitió a muchos comerciantes congelar el precio de los alquileres de sus negocios para desesperación de quienes les habían arrendado sus locales. Los propietarios de estos edificios han esperado todos estos años para ver llegar este momento y empezar a resarcirse de la pérdida de ingresos que significó aquella medida nítidamente proteccionista.

Quienes negociaron hace tiempo con los propietarios, actualizando las rentas al margen de la moratoria, conseguirán sobrevivir a la extinción. Otros o no han sabido negociar o no han podido o no han querido. Esa es la razón por la que posiblemente esta misma semana algunos comercios centenarios no subirán ya la persiana. La lista es más triste que larga: El Indio de la calle del Carme, Musical Emporium en la Rambla, el colmado Quílez de la calle Aragón, la hojalatería Pedro Apollaro, la cestería casa Miranda de Banys Nous, la tienda de ropa Deulofeu de la plaza Sant Jaume o la pastelería Nova Montserratina de Canuda, entre otros, y en los que no falta una panadería tan emblemática como Fortino, con 80 años a sus espaldas.

En el segundo año de este mandato el Ayuntamiento de Barcelona, alarmado por el creciente número de comerciantes que anunciaban el cierre ante la inminencia de la fecha del 31 de diciembre del 2014, anunció su intención de lanzar un programa de protección del comercio histórico de la ciudad. De hecho, desde el mes de marzo del 2014 está vigente una suspensión de licencias sobre 389 locales comerciales considerados emblemáticos, en algún caso a su pesar.

La suspensión -que impide el traspaso para emprender una actividad distinta de la que ya se desarrollaba en el local- era un plan de choque a la espera de un plan especial que el Ayuntamiento prometió aprobar antes de terminar este año. Una promesa que no se ha cumplido.

Tal vez las medidas propuestas por el Ayuntamiento sigan otros derroteros. El alcalde Xavier Trias sugirió en una entrevista concedida a RAC1 un plan de choque que, aventuró, podría pasar por “la compra de seis o siete tiendas”. La idea seguiría la estela de lo que se ha hecho en otras ciudades como París, donde el municipio ha adquirido algunos cafés históricos de la ciudad para garantizar su continuidad. Trias no dio más detalles que, probablemente se reserva para los próximos meses, pero sí advirtió que quiere evitar la expectativa de que habrá dinero público para el plan de salvamento que “dispare el precio de algunos locales comerciales”. Dos preguntas quedan en el aire. ¿Significa esto que el plan especial anunciado en marzo del año pasado queda descartado? Y, en segundo lugar, ¿cómo justificará el Ayuntamiento ante los comerciantes que sí negociaron a tiempo la revisión de sus alquileres la aportación de dinero público en el plan de salvamento de las viejas tiendas?

En cualquier caso, por el momento muchos comerciantes han debido luchar a solas, sin más respaldo público por la supervivencia de sus negocios que la suspensión de licencias a precario.
En dos casos nos encontramos a dos mujeres al frente de sus negocios, Video Instan y la panadería Fortino, afectadas por la ley de Arrendamientos Urbanos, han decidido no cerrar y luchar.

En el primer caso, Aurora Depares es la heredera de una colección privada de más de 44.000 copias de películas, todas en formato VHS y DVD. Ya se pueden imaginar que en el mundo de las versiones pirata y el universo de YouTube es difícil sobrevivir económicamente administrando ese legado y dar de comer además a sus cuatro empleados. Por si fuera poco, su negocio, Video Instan, el primer videoclub de España fundado hace 34 años en Barcelona, es también otra víctima más de la extinción de la moratoria de la ley de Arrendamientos Urbanos.

La historia de la panadería de los Fortino, en la Travesera de Gràcia (en el 145), es similar porque también está afectada por el fin de la moratoria y porque al frente hay otra mujer decidida a resistir. Gemma Fortino es la cuarta generación de panaderos de este comercio cuya licencia, en este mismo local, adquirió su bisabuelo. Ha decidido que mantendrá abierta su tienda hasta que el juez decida sobre el litigio con el propietario del inmueble, que ni tan siquiera le ha hecho una oferta de renovación. Sencillamente les ha dicho que debían marcharse. “Que quede claro que no nos vamos y no cerramos”, afirma Fortino en una intervención televisiva.

En el caso de los Fortino su singularidad consiste en que son artesanos de verdad, con un solo horno que es de leña. Por el momento, Gemma Fortino ha decidido habilitar un nuevo obrador en otro local del barrio para garantizar que si las cosas van mal dadas podrán seguir trabajando los diez empleados de la panadería y cuando llegue el momento, “con tiempo y calma”, buscará otro lugar en el barrio de Gràcia para vender el pan que fabrican. No le preocupa demasiado el traslado, “ahora mismo hay cuatro locales vacíos al lado”.

Fortino asegura que lo que la saca de sus casillas es comprobar que algunos comerciantes han debido cerrar por el aumento de las rentas y que al final los locales se han quedado vacíos o se han alquilado por menos del precio que exigían a los antiguos ocupantes. “El problema –concluye– es la ley, no nosotros”. Deseamos que se imponga la cordura comercial y que establecimientos como la Panadería Fortino (forn@fornfortino.com) no se vean obligados a cerrar sus puertas.

Fuente:  pastryrevolution.es

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Entrevista al fundador de panaderías Granier

Viernes, 31 de Octubre de 2014 Comments off

bodegon-panaderia-granier“La polémica del cruasán de Granier ha atraído a más franquiciados”

“Un panadero con inquietudes comerciales”. Así se define Juan Pedro Conde (Cornellá, 1964), fundador y presidente de Granier, las panaderías que han revolucionado el sector. Y entiéndase revolución en dos de los significados que contempla la RAE: cambio rápido y profundo, e inquietud y alboroto. La primera definición la justifican sus 220 locales en España en apenas cinco años de vida y uno más en Miami, al que se unirán en un futuro inmediato Lisboa, Roma o Londres.

El segundo concepto, el de alboroto, también lo conocen. Su expansión en Madrid hizo que a más de uno se le atragantara el cruasán. En concreto, los tres que Granier ofrece a 1,50 euros. La empresa catalana fue acusada de reventar los precios con el objetivo de hundir a la competencia. “No entiendo cómo se ha magnificado una cosa tan sencilla como que el mercado es libre y que cualquiera puede hacer una propuesta. Si hay un competidor que te puede restar público, no te queda más remedio que pelear por rescatarlo. La competencia nos hace mejorar a todos, y te aseguro que ellos también pelean por ganar clientes. Además, el canal de la distribución tiene productos mucho más baratos que el nuestro, no comprendo por qué nos tomaron de referencia”, sostiene Conde.

El directivo argumenta que su comportamiento no es menos ético: “Nosotros no hemos quemado ningún mercado, sólo tengo una propuesta de negocio que intento desarrollar. Granier tiene un principio que no cumple la mayoría de la competencia: si nos proponen un nuevo local al lado de otra panadería, siempre decimos que no”, asegura.

¿Y es posible ofrecer un producto económico sin sacrificar la calidad? “Por supuesto. El cruasán, -que nos lo hace Europastry, la primera empresa productora nacional del sector- es un producto rentable. El que diga que no puede vender a ese precio no está diciendo la verdad. La prueba es que ahora es un precio que se ha estandarizado entre otros competidores. Eso sí, tienes que lograr un determinado volumen de ventas para que el margen tenga rentabilidad suficiente”. Respecto al pan, Granier vende y defiende uno congelado en masa, diferente al precocido. “Es imposible que lo distingas de un pan fresco en cuanto a calidad, porque la masa se descongela durante 11 horas y después es cuando lo cueces”.

A Conde, que toda su vida se ha dedicado al negocio del pan, también le sorprendió el repentino éxito que amasó su creación. “En Madrid, por ejemplo, las cadenas estaban más vestidas de pastelerías, y nuestro equilibrio de ofrecer pan, bollería y cafetería funcionó. Destacamos por la agilidad del crecimiento y por una buena propuesta comercial, de precio y de producto. Todas las teorías en una empresa son buenas y nosotros podríamos ahorrar con nuestros proveedores, pero quiero que la gente se lleve un buen producto”.

La polémica ha hecho más conocida a Granier y, según Conde, le ha permitido ganar atractivo. “Cada vez que emiten el programa de televisión sobre nuestros cruasanes tenemos del orden de 1.000 llamadas de personas interesadas en nuestras franquicias”. Futuro El ejecutivo también entra en harina ante las críticas que aseguran que más adelante subirán los precios. “Si tienes un modelo de éxito, ¿por qué vas a cambiarlo? Tienes que acentuar la calidad y si puedes, bajar más el precio, siempre y cuando tu negocio sea rentable”.

Conde se perfila como un hombre sencillo, el mismo adjetivo que define un producto como el pan. “Somos un negocio para el día a día, para la vida cotidiana de las personas”. Sin más pretensiones. Por cierto, ¿dónde compraba el directivo el pan antes de fundar Granier? “Siempre tengo pan duro en mi casa porque me olvido de llevarlo la mayoría de los días”.

Fuente: Expansión

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Las empresas de panadería reclaman una formación específica y un sello propio

Sábado, 10 de Mayo de 2014 Comments off

ceopan-logoLa Confederación Española de Organizaciones de Panadería (CEOPÁN) quiere que el Gobierno apruebe planes de formación específicos y con reconocimiento específico en el sector, además de un “sello” propio para los establecimientos que elaboran pan, en vez de servir “masa congelada cocida”.

Una situación marcada por la “competencia desleal” que ejercen con las panaderías otros establecimientos como gasolineras, tiendas de alimentación y supermercados, que ha definido como “cocederos” de masa congelada de pan.

“Yo no puedo vender gasolina en una panadería, pero sí se puede vender pan en una gasolinera”, ha considerado, algo que ha calificado de “agravio”.

Por ello, “simplemente queremos ser iguales ante la Ley”, ha dicho Llargués, y que “los consumidores estén informados de lo que compran”, aunque “es cierto que al pan no se le exige lo mismo que a otros alimentos”.

“La fruta tiene una pegatina con su procedencia, el agua igual, los lácteos disponen de fecha de caducidad, pero junto a ellos se compra un pan del que no se dice cuándo se hizo la masa o cómo”, ha explicado, a lo que ha añadido que algunos supermercados, “incluso, advierten en la publicidad que en su pan puede haber trazas de cáscaras de frutos secos”.

Ha asegurado que “la competencia desleal ha puesto a muchas empresas en una situación difícil” y, además, ha reconocido que las panaderías forman al personal y, “luego, los ‘cocederos’ se lo lleva”.

Un modo de luchar contra esa situación sería, a su juicio, el reconocimiento legal de la carrera de panadero, a través de la formación profesional y de la formación reglada.

“Este oficio, como otros de artesanos, pueden dar trabajo a los jóvenes, pero, para eso, es necesario un reconocimiento”, ha asegurado el presidente de CEOPÁN, organización que ya ha mantenido contactos con el Ministerio de Trabajo para avanzar en la creación del título oficial de panadería.

Ha abogado por un “sello” que diferencie “el pan del día del congelado” para que “el consumidor sepa lo que compra y elija de verdad” y decida “si compra por precio o por calidad”.

“No se trata de llorar, sino de que nos den el mismo marco legal que a otros”, ha precisado Llargués, cuyos datos indican que el consumo de pan en España ha pasado de 82 kilos por habitante y año en los últimos cuarenta años a los 40 en 2014, aunque “en los últimos dos años se ha observado una tendencia al alza porque vuelve el gusto por los tradicional”.

En La Rioja, según la asociación de empresas del sector, integrada en la Federación de Empresarios de La Rioja (FER), el número de panaderías se ha reducido a la mitad en el periodo de crisis económica.

Fuente: Besana

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Panishop firma un acuerdo con el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) para el desarrollo y control de su marca Slow Baking

Viernes, 2 de Agosto de 2013 Comments off

panishopTras cinco meses de trabajos y muestreos, el CNTA verifica la ausencia total de aditivos en todo el proceso de elaboración artesanal de esta línea de panes. Se trata de un acuerdo pionero al ser la primera vez que una empresa del sector del pan participa en un proceso de creación de una marca que avala la calidad y la seguridad alimentaria.

Desde el lanzamiento de su nueva línea de panes naturales Slow Baking, Panishop ha insistido en destacar la ausencia de aditivos en todo el proceso de elaboración de estos productos. La firma aragonesa es consciente de la importancia de haber conseguido desarrollar un método de elaboración de pan basado en sistemas tradicionales y libre totalmente de aditivos, puesto que ni las especialidades de panes resultantes los contienen, ni tampoco ninguno de los ingredientes utilizados en su elaboración.

El concepto de panes Slow Baking es, sin duda, una innovación única en su categoría, y no sólo en el ámbito nacional. Tal y como asegura el Director de Panishop, Jorge Pastor, “Slow Baking supone la obtención de panes a partir de diferentes tipos de masas madres, y cuya producción conlleva largos y sucesivos reposos. El uso de la masa madre de cultivo y de diferentes masas madre de elaboración, específicamente diseñadas para cada tipo de pan, otorga al producto final unas características nutricionales y organolépticas únicas y diferenciadas, permitiendo la fabricación de especialidades muy personales”.

Estos procesos son totalmente naturales, en el sentido de que el proceso íntegro está libre de aditivos. La gama de los panes Slow Baking, compuesta por 10 panes claramente diferenciados, cubre panes tradicionales (Pan de Cinta, Pan de Hogaza), panes ancestrales (Pan de Espelta), panes para desayuno (Pan de Pasas, Pan Cañada), panes de cereales varios (Pan Celta y Tahona Multicereales), panes tipo francés (Pan Tradición), panes originales y diferenciados (Pan de Pipas de Calabaza) y panes sostenibles por la reutilización de materias primas nutricionalmente importantes (Pan de Bagazo).

Los panes Slow Baking han supuesto un enorme esfuerzo de I+D+i y de pruebas en Panishop. Han sido siete años de trabajo colectivo que finalmente están logrando un esplendido reconocimiento. Teniendo en cuenta el abuso que existe sobre todo en el ámbito de la publicidad en relación con la utilización de términos como “artesanal” y “natural”, vinculados con la calidad y también con la salud, Panishop ha querido desmarcarse e insistir en que realmente conseguir procesos libres de aditivos no es tan habitual como parece.

En este sentido, ha firmado un acuerdo pionero con el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), autoridad competente en materia de calidad y seguridad alimentaria, con objeto de dar validez por una entidad externa independiente a la ausencia de aditivos en su gama Slow Baking. Porque, como asegura Pastor, “una cosa es decir en la publicidad que tus productos son 100% libres de aditivos y otra cosa muy diferente es certificarlo”. Panishop y CNTA llevan cinco meses trabajando en este proceso. CNTA lleva a cabo análisis de los niveles y parámetros de diferentes ingredientes en los productos intermedios con una frecuencia regular y continua, tomando muestras directamente de los puntos de venta.

Además, el centro realiza una auditoria por medio de auditores cualificados bajo los requisitos establecidos en un pliego de condiciones, acordado, establecido y firmado. Se trata de un acuerdo pionero ya que es la primera vez que en España, y muy probablemente en el mundo, una empresa del sector del pan participa en un proceso de certificación de calidad y seguridad alimentaria de este tipo. Y, mientras se lleva a cabo este proceso, en los 42 establecimientos de Panishop, sus panes Slow Baking no cesan de ganar adeptos. Los que los prueban aseguran que la diferencia con los panes habituales es significativa: los panes Slow Baking destacan sin duda por su extraordinario aroma y sabor.

Fuente: CNTA

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Los mitos del pan

Viernes, 13 de Julio de 2012 Comments off

Beatriz Echeverría nos desvela los secretos de la fabricación del pan. “En Francia, a un establecimiento que vende pan congelado no le permiten llamarse panadería”, declara.

La trayectoria de Beatriz Echeverría pone en entredicho eso de que no sólo de pan vive el hombre. Es licenciada en historia y periodismo por la Universidad de Boston y doctora en historia por la London School of Economics, pero sus años de estudio sucumbieron al peso del pan. Esta es la especialidad de la Cocina de Babette, la escuela que dirige en Madrid.

Hacer pan va mucho más allá del placer de comerlo, asegura Echeverría. “Es alimento para el alma y una fuente de bienestar. Enseguida se convierte en un hobby muy saludable para la estabilidad emocional, algo así como trabajar la tierra. Y con la barbaridad de pan que comemos, que sea bueno tiene importancia”, indica.

Y, sin embargo, los españoles amamos el pan. ¿Qué está pasando aquí?

En todas partes ha sufrido un deterioro. En el siglo XX cambia el proceso de fabricación cuando aparece la levadura de panadero, que es diferente a la masa madre [el cultivo de levadura salvaje, que contiene únicamente agua y harina]. La levadura de panadero acelera mucho el proceso. Si se abusa, es demasiado fuerte y el pan pierde calidad porque dejan de producirse las fermentaciones necesarias.

Por otro lado, llega la mecanización de la panadería. Los panaderos tienen más control sobre su trabajo y mejor vida, pero la mecanización pide otro tipo de masas y poco a poco se va perdiendo calidad. Después llega la Guerra Civil y el pan de guerra y posguerra es un pan negro asqueroso que tiene muchas otras cosas además de harina. La gente tiene muy mal recuerdo de aquel pan, así que cuando aparece el blanco se emocionan.

¿Se emocionan y pasan por alto lo malo que es?

Así es. También se introducen un montón de mejorantes y aditivos. Muchos de ellos no hay que declararlos. Sin olvidar el blanqueante para la harina.

En resumen, ¿qué es lo que nos llevamos a la boca?

El pan industrial (el que se produce a gran escala y sin intervención humana) tiene, en general, muy mala calidad. No sólo por los aditivos y demás, sino por el proceso de elaboración tan rápido.

¿Podría decirse, entonces, que el pan es cuestión de tiempo?

Los panes han de llevar dos fermentaciones, pero hay algunos que se saltan la primera. Con el proceso largo de fermentación, hay componentes del trigo que quedan “digeridos” por las bacterias. Este pan nos sacia más, nos sienta mejor y dura más tiempo. Cuando lo haces a toda velocidad, no tiene alimento ninguno. Son calorías vacías. Y no sienta muy bien.

El pan semi-congelado es malo para la salud. En países como Francia, a los establecimientos donde sólo se cuece el pan (se lo traen semi-congelados y lo cuecen) no se les permite llamarse panaderías. Hay panaderías que empiezan con buena intención pero creen que no pueden sobrevivir y compran parte de su producción semi-congelada.

¿No debería advertirse al consumidor?

En Francia existe lo que se conoce popularmente como “Ley del pan”. Establece que el pan de tradición no puede tener más de un número concreto de aditivos, ha de elaborarse en el sitio donde se vende, con determinado tipo de harina, etc. En Francia, donde el pan era tan malo como aquí, se ha recuperado la tradición. Estas directrices ayudarían al consumidor y al panadero, que podría distinguirse de su competencia.

Así pues, ¿cómo sé si me están dando gato por liebre?

Preguntando al panadero. El consumidor preocupado por su salud y que le guste comer tienen que interesarse por lo que tiene el panadero en su obrador. Esto es en esencia lo que hay que saber: ¿El pan se hace aquí o sólo se cuece? Si no lo hacen in situ, ¿dónde está el obrador? ¿Elabora la masa? ¿Qué tipo de harina usa? ¿Usa levadura de panadero, masa madre o un híbrido de ambas?

A cambio de un buen pan tienes que estar dispuesto a pagar más. Es un cambio cultural. La baguette que compras en la tienda de alimentación de la esquina te hace el apaño. Pero es el equivalente a comprar un plato preparado de calidad mediocre. Nadie come todos los días platos precocinados, pero todos comemos pan.

¿Qué hay del pan integral?

En los años 80 y 90 se empieza a dar importancia al pan integral. Pero no es tan importante la proporción de harina integral como la forma en que está producido. Si no están elaborados adecuadamente, estos panes son muy agresivos con el intestino. Es mejor un pan blanco elaborado con un proceso lento que un pan de harina integral 100 por cien hecho a toda pastilla.

Hoy el trigo es un producto demonizado, pero mucha gente no tiene problema con el trigo, sino con el tipo de pan y la manera en que se está produciendo este pan. El problema es el producto, no el ingrediente.

¿Cómo cree que es, en general, el pan en Madrid?

En el norte de España hay mejor pan. En Euskadi o Cataluña hay más panaderías buenas.

¿Qué opina de las panificadoras caseras?

Con la máquina seguramente te saldrá un pan mejor que el que compras, pero no haces nada. Es como si te escribiese un libro el ordenador. Hacer pan tiene mucho de terapia y de meditación. ¡Atrapa tanto que algunos cambian de profesión y se dedican al pan! Tengo alumnos que han abierto panaderías y escuelas. El de hacer pan es un placer menos conocido que el de cocinar.

Hablando de cocinar. ¿Qué nota pone a España?

Cuando dejas de cocinar y usas alimentos producidos industrialmente se deteriora la calidad de la comida. Y en España se ha deteriorado claramente. No puede ser que siempre recaigamos en los servicios para estas cosas. Esta sociedad es pasiva: el ciudadano medio consume en lugar de hacer. Si te quieres entretener, que te toquen la guitarra, no que la toques tú. Para comer, sales fuera. Pero hacer las cosas en casa y con cuidado sienta mucho mejor y tienes control sobre los ingredientes.

Una excusa común es la falta de tiempo.

Eso es relativo; la gente pasa, como media, tres horas al día delante de la televisión. No es tan difícil comer bien. Hacer una comida sencilla y buena no lleva más de 20 minutos.

Prepara tu propio pan casero con esta receta de Beatriz Echevarría.

Ingredientes:

490 gramos de harina

180 gramos de agua

130 gramos de leche

11 gramos de sal

2.5 gramos de levadura instantánea (levadura panadera)

 

1. Poner la harina en un cuenco y añadir la sal, mezclar con un batidor en seco. Añadir la levadura, mezclar con un batidor en seco.

2. Añadir el agua y la leche a la harina y mezclar bien con una rasqueta. Dejar reposar 10 minutos. Amasar hasta que la masa esté elástica (ver vídeo sobre el amasado francés)

3. Poner aceite en un cuenco limpio y untarlo bien con los dedos. Colocar la masa dentro, darle una vuelta y cubrir con un gorro de ducha o papel film.

4. A las dos horas y media sacar la masa del bol con la rasqueta, extenderla con las manos o con ayuda de un rodillo (con harina tanto en la encimera como en el rodillo y sobre la masa, pero sin abusar) y enrollar como si fuese un puro. Colocar en un molde untado de aceite y espolvoreado con harina. Cubrir con un gorro de ducha. A los 45 minutos, precalentar el horno a 250C.

5. Pasados otros 45 minutos, pintar el pan con leche y meter al horno durante al menos 25 minutos (bajar la temperatura a 210 al cabo de 10 minutos). Para saber si está, se saca del molde con guantes y en la parte de atrás se le golpea como quien llama a una puerta, si suena hueco, está listo. Si lo queremos muy crujiente, dejar 8 minutos más en el horno.

Fuente: El País

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