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CNTA participa en el proyecto BioBarr para lograr materiales de origen biológico y biodegradable

Sábado, 8 de Julio de 2017 Comments off

Con el objetivo de conseguir un material de origen biológico y biodegradable, para los envases del sector de la alimentación, nace el proyecto europeo BioBarr, del que CNTA (Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria) es socio y cuya reunión de inicio tuvo lugar en Milán (Italia). Este proyecto pertenece al programa JTI de Bioindustrias (Joint Technology Initiative on Bio-Based Industries) creado bajo el paraguas de Horizonte 2020.

El proyecto BioBarr pretende que el bioplástico PHA (polihidroxialcanoato), que se obtiene a partir de microorganismos y que ha cobrado importancia en la industria durante los últimos años, ya que ha sido considerado como un posible sustituto de los plásticos derivados del petróleo, pueda ser utilizado también en el sector de la alimentación. Este material presenta dos ventajas fundamentales: la primera es que procede de fuentes renovables, evitando así el uso de fuentes fósiles, y la segunda es que se trata de un material biodegradable o compostable. Sin embargo, para que este material pueda ser utilizado en envases del sector de la alimentación es necesario que se optimicen y mejoren sus propiedades barrera, que son las encargadas de preservar las propiedades de los diferentes tipos de alimento que puedan contener. Para ello, en el proyecto se pretende trabajar con diferentes estrategias que aporten al material las funcionalidades específicas requeridas por los alimentos, sin perder su biodegradabilidad y garantizando la seguridad alimentaria.

El papel que CNTA va a desempeñar dentro del proyecto tiene varios objetivos. Por un lado será el encargado de analizar y de validar el material desarrollado. Para ello aportará al proyecto su conocimiento en la interacción que existe entre los envases y el alimento que contienen. Se trata de un aspecto crítico para definir la idoneidad de los materiales que van a estar en contacto con los alimentos, ya que sólo se podrá utilizar aquel que garantice la seguridad alimentaria de los productos. Para esta validación los materiales deberán superar los test de migración total y migración específica, que miden si se trasladan compuestos químicos del material al alimento. Por otro lado CNTA también será el encargado de estudiar la biodegradabilidad y compostabilidad del material, a través de métodos estandarizados de laboratorio. Y, por último, validará, en un número restringido de productos del sector de la panadería, bollería y pastelería, los diferentes requisitos de durabilidad de un alimento, con el propósito de aumentar la vida útil del producto al menos en un 10%.

El proyecto tendrá una duración estimada de 48 meses y el consorcio está compuesto por 7 socios entre los que se encuentran: la asociación empresarial de industrias alimentarias de Italia Tecnoalimenti, las empresas Bio-on e Icimendue de Italia y la española, Kao Chimigraf; las universidades de Dinamarca y Finlandia: Denmark Tekniske Universitet y Tampere University of Technology; y el centro tecnológico español CNTA (Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria).

Fuente:  eurocarne.com

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Envase de plástico hecho de proteína láctea

Sábado, 10 de Septiembre de 2016 Comments off

USDALas personas están generando más residuos plásticos que nunca, a nivel mundial. Pocos plásticos son reciclados, y la gran cantidad que tiramos es bastante alarmante. La realidad es que los envases son la principal fuente de los residuos plásticos, la mayor parte de los alimentos que consumimos están envueltos en plástico como la carne, el queso y la mayoría de los aperitivos.

Mientras que los fabricantes están tratando de evitar que se pudran los alimentos, esto crea más residuos biodegradables, que bien termina en nuestras ciudades y océanos. No sólo es esta situación esta dañando a nuestro medio ambiente, sino que también contribuye a graves problemas de salud en los seres humanos. Como resultado, los investigadores han estado trabajando en un envase comestible hecho de proteínas de la leche.

El lunes, el 22 de agosto de 2016, los científicos presentaron su trabajo en la 252ª Reunión Nacional y Exposición de la Sociedad Americana de Química (ACS por sus siglas en ingles). El ACS se conoce como la sociedad científica más grande en el mundo, y más de 9.000 presentaciones se realizaron en este evento. Aquí, el líder de la investigación, Peggy Tomasula, y sus colegas del Departamento de Agricultura de EE.UU. revelaron cómo han creado un envase de plástico que protege el medio ambiente y contra el deterioro de alimentos mejor que su contraparte regular y está hecha de proteína láctea de caseína.

“Los envases basados en proteínas son potentes bloqueadores de oxígeno que ayudan a prevenir el deterioro de los alimentos. Cuando se utiliza en el envasado, podrían prevenir el desperdicio de alimentos durante la distribución a lo largo de la cadena alimentaria.” Dijo Peggy Tomasula, D.Sc, el líder de la investigación.

Según la ACS, estos envases son aproximadamente 500 veces mejor que los plásticos comunes para mantener el oxígeno lejos de los alimentos. Si bien la idea de los envases comestibles no es nueva, nunca ha sido hecha de esta manera. La mayoría de estos productos comerciales están hechos de almidón, significa que tiene más agujeros donde el oxígeno puede viajar a través. Aquí es donde los envasados basados en caseína se destaca de sus competidores, ya que tienen agujeros más pequeños que crean un espacio más compacto que no permite que el oxígeno circule.

Si bien este innovador concepto de envasado potencialmente puede resolver los problemas del mundo como la sostenibilidad, los residuos no biodegradables, y la contaminación y el deterioro de los alimentos, sino que también se centra en los problemas pequeños en el hogar. La misma mezcla de proteína utilizada para el embalaje se puede utilizar para mantener su cereal de humedecerse. Este es un problema que todo el mundo ha experimentado y todo el mundo odia. Hoy en día, los cereales son capaces de mantener su textura crujiente a causa de una capa de azúcar. El recubrimiento de caseína se puede utilizar para sustituir esto, por lo tanto, resulta en el uso de menos azúcar. Además, más cereal se puede consumir en lugar de tirarse ya que no se va a humedecer.

Esta es verdaderamente la solución de envasado ideal, ya que tambien es delicioso. El grupo planea hacer algunos ajustes más a su producto antes de que esté disponible para el público en general. Los planes futuros pueden incluir la adición de un sabor o incluso probióticos para que sea más nutritivo. Laetitia Bonnaillie, Ph.D., y co-director del estudio cree que sus envases de caseína estarán disponible en las tiendas en unos 3 años. Las empresas ya han mostrado gran interés en este producto. Vamos a ver lo que depara el futuro.

Fuente: foodnewslatam.com

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Ainia y Aimplas investigan en la mejora de bioplásticos

Sábado, 10 de Septiembre de 2016 Comments off

Con el apoyo del IVACE (Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial), Ainia y Aimplas trabajan conjuntamente en el desarrollo de nuevas formulaciones de bioplásticos para que cubran un mayor número de necesidades en su aplicación en envases para alimentos, dentro del proyecto Sostpack

Como continuación en el desarrollo de una línea de I+D conjunta en materiales biodegradables, los centros tecnológicos Ainia y Aimplas colaboran en el proyecto Sostpack, cuyo objetivo se dirige a lograr mejorar las propiedades de los materiales biodegradables (biopolímeros, también conocidos como bioplásticos) para facilitar su incorporación en el envasado de alimentos.

Para optimizar estas propiedades de los bioplasticos, es necesario conseguir que los envases realizados con estos materiales mantengan la vida útil del alimento, conservando sus características organolépticas y nutricionales, al tiempo que respondan a los más exigentes criterios de sostenibilidad.

El proyecto Sostpack, que cuenta con el apoyo del Ivace y se enmarca dentro de la alianza estratégica entre ambos centros tecnológicos, contempla interesantes ensayos orientados a estudiar la barrera a la humedad, al oxígeno y la resistencia térmica de los materiales biodegradables comercializados en la actualidad, incluyendo las mejoras estructurales de estos materiales para que puedan ser procesados en equipamientos convencionales.

La principal novedad de este proyecto radica en modificar las propiedades de los bioplásticos pero sin aditivarlos, modificando química o físicamente las estructuras de los materiales biodegradables comerciales. Se está trabajando desde la combinación de diversas tecnologías, como es la modificación de los bioplásticos estudiados a través de medios químicos (extrusión reactiva, proceso en el cual se realizan cambios a nivel morfológico y estructural en el material, formando nuevos enlaces químicos entre las distintas cadenas poliméricas obteniéndose nuevas estructuras) y físicos (mezcla de uno o varios polímeros con otras sustancias, que provocan cambios de las propiedades físicas del material sin que se vean modificados los enlaces entre las cadenas que forman el biopolímero).

Adicionalmente, se emplearán modelos predictivos y se realizarán estudios simulados de la vida útil de un alimento envasado en bioplásticos biodegradables a partir de los requerimientos del producto y del comportamiento del material.

La finalidad es que en los próximos años, estas nuevas formulaciones permitan una mayor posibilidad de aplicaciones a las que pueden optar este tipo de materiales en el sector del envase alimentario.

La producción mundial de materiales plásticos ha venido experimentando un crecimiento continuado en los últimos 50 años, hasta situarse en 2013 en 290 millones de toneladas, de las cuales el 74% son poliolefinas (plásticos derivados del petróleo) de diferentes tipos, mientras que únicamente el 0,2% de la producción mundial corresponde a bioplásticos biodegradables. Hasta la fecha, estos no han tenido la implantación esperada en alimentación, debido principalmente a factores como son una menor vida útil del alimento envasado y su mayor coste, siendo el objetivo de este proyecto conjunto el superar estas barreras.

Fuente: Techpress

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Crean bioplástico de fuentes 100% renovables a partir de carbohidratos

Sábado, 15 de Noviembre de 2014 Comments off

SUCCIPACKTras más de dos años de investigación, el macroproyecto europeo SUCCIPACK, formado por 18 socios (empresas, centros de investigación y universidades) de 6 países europeos en el que colabora de forma muy activa AINIA centro tecnológico, ha obtenido por primera vez un nuevo bioplástico: PBS elaborado 100% de fuentes renovables.

Hasta ahora, el PBS solo se obtenía de fuentes fósiles (petróleo). El nuevo PBS obtenido es biodegradable y procede en su totalidad de fuentes renovables. En concreto, de carbohidratos de diversas fuentes orgánicas. Este PBS se ha obtenido por fermentación bacteriana a partir de ácido succínico y 1,4 butanodiol.

Primeros prototipos de envases para alimentos a partir del nuevo bioplástico
Con el nuevo bioplástico se han elaborado los primeros prototipos de envases inteligentes, biodegradables y compostables para hamburguesas vegetales, quesos frescos, pescado ahumado, frutos secos y carnes.

El PBS (polibutilén succinato) es un material con importantes prestaciones para la elaboración de envases biodegradables y compostables, manteniendo a su vez las propiedades necesarias para la seguridad y conservación de los alimentos. Al ser versátil, se adapta a diferentes procesos de transformación, sin tener que modificar las líneas de producción de los fabricantes de envases y de las empresas agroalimentarias.

El objetivo central de SUCCIPACK en sus más de dos años de trabajo ha sido conseguir prototipos de envases más sostenibles, envases inteligentes, biodegradables y compostables. Se ha conseguido que los prototipos tengan propiedades inteligentes orientadas a informar del proceso de biodegradación del envase.

También se ha analizado el ciclo de vida del material, estudiado tanto la parte de sostenibilidad medioambiental como la viabilidad económica para su fabricación y aplicación en la producción de envases a escala industrial, dando un paso significativo para una posterior implantación industrial y uso en las PYMES europeas.

Fuente: Club Darwin

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Crean bolsas y bandejas de bioplástico a partir de residuos de las panaderías

Sábado, 13 de Septiembre de 2014 Comments off

ceteceInvestigadores del Centro Tecnológico de Cereales de Palencia (Cetece) y otros centros europeos han desarrollado un plástico cien por cien biodegradable, hecho a partir de residuos de panadería y bollería, con el que han elaborado bolsas y bandejas que pueden contener cualquier tipo de alimento. Aunque el bioplástico obtenido puede tener múltiples usos, sus cualidades lo hacen muy apropiado para “ofrecer una conservación óptima a frutas y verduras, pasta alimenticia, bollería o chocolates”, ha explicado a Efe la responsable de I+D+i del Cetece, Ana Garcinuño Prados. El proyecto europeo Bread4PLA, acrónimo de “pan para plástico” arrancó en 2010 con el objetivo de obtener un polímero plástico hecho a partir de las cortezas de pan de molde y restos de bizcochos, que pudiera ser luego utilizado en la conservación de estos productos y así cerrar el ciclo.

Un proyecto europeo de tratamiento y valorización de residuos financiado por el programa de la Unión Europea LIFE+, que concluye ahora, de forma exitosa, con la obtención de bolsas y bandejas de plástico totalmente biodegradables y “además elaboradas con residuos de la industria”.

“Hemos conseguido obtener envases plásticos, bolsas y bandejas, y comprobar las ventajas que tiene su uso en el envase de alimentos de panificación y repostería”, ha explicado Garcinuño.

Una vez obtenido el bioplástico, a partir del ácido poliláctico, resultado a su vez de las reacciones enzimáticas de cortezas y residuos del pan de molde y bizcochos, el CETECE se ha encargado de analizar la vida útil y la conservación de los alimentos dentro de este nuevo envase y ha comprobado que “el comportamiento es perfecto con mantecados y pastas”.

Sin embargo con el pan de molde y las galletas, los productos a los que iba dirigido en principio el proyecto, los resultados no son tan positivos ya que se ha comprobado que este plástico acorta la vida útil del producto con respecto a los que hay en el mercado.

“Esto es debido a que tiene más permeabilidad al oxígeno, un inconveniente para el pan de molde que es bastante tierno y húmedo, pero es una ventaja para pastas y mantecados”, ha observado.

Grandes empresas han colaborado en la iniciativa

Entre las grandes ventajas del nuevo bioplástico está la de que es totalmente biodegradable y que se elabora con residuos de panadería, es decir productos de desecho y biodegradables, en lugar de con recursos fósiles como el petróleo que se usa para hacer los plásticos tradicionales, o de alimentos de consumo como los cereales, las harinas o el almidón de patata, que hoy se usan para hacer bioplásticos degradables.

Pero hay otras ventajas, como que es más resistente, transparente y brillante que los plásticos que hay en el mercado y además “reduce el enranciamiento de los alimentos que se envasan en él”.

proyecto ha sido realizado por investigadores del Cetece-Centro Tecnológico de Cereales (España), el Leibniz-Institut für Agrartechnik Pstdam-Bornim ATB (Instituto de Agricultura, Alemania), el Biocomposites Centre de la Universidad de Bangor (Inglaterra) y la Asociación de materiales plásticos Aimplas de Paterna (Valencia). Además han contado con la colaboración de las empresas Panrico y Grupo Siro.

Fuente: Agroinformación

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Cereplast desarrollará nanopolímeros biodegradables aplicados a envases alimentarios

Viernes, 15 de Marzo de 2013 Comments off

cereplastCereplast obtuvo en Estados Unidos una patente para su trabajo en composiciones de nanopolímeros biodegradables, lo cual le permitirá expandir su actividad en el campo de los embalajes sostenibles para clientes de diferentes sectores como el alimentario.

Mejores propiedades físicas y térmicas

La US Patent and Trademark Office le concedió recientemente la patente en cuestión a Cereplast, que a partir de ahora podrá trabajar en nuevos desarrollos en el ámbito de los polímeros biodegradables.

La patente describe composiciones biodegradables que incluyen el ácido poliláctico y otros componentes que incorporan nanocargas que mejoran las propiedades físicas y térmicas del material.

Este aspecto es fundamental porque los materiales biodegradables son ampliamente conocidos por sus limitaciones físicas y térmicas.

Para Cereplast es prioritario proteger su propiedad intelectual, que forma parte de su estrategia a largo plazo que comprende la creación de nuevos grados de resinas de bioplásticos capaces de ampliar las propiedades actuales.

Frederic Scheer de Cereplast comentó que esta nueva patente es la primera para el desarrollo de composiciones de nanopolímeros biodegradables.

Según Scheer, los nanopolímeros han traído grandes dosis de innovación a la industria del plástico tradicional que Cereplast espera hacer extensiva a los bioplásticos.

Los bioplásticos de Cereplast ya se utilizan como sustitutos de los plásticos tradicionales en algunos procesos de conversión como el termoformado y el moldeo por inyección, por soplado y por extrusión.

Recientemente Cereplast anunció la creación de Algaeplast, una nueva iniciativa que busca explorar el potencial de crear envases bioplásticos y biodegradables a partir de algas.

Algaeplast pretende crear de aquí a cinco años embalajes hechos totalmente con algas para aplicaciones industriales en campos como la elaboración de alimentos.

Fuente: Club Darwin

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Crean un plástico biodegradable a partir de la piel del tomate

Martes, 7 de Diciembre de 2010 Comments off

Investigadores del Instituto de Ciencias Materiales de Sevilla (CSIC-US) y de la Universidad de Málaga (UMA) han creado un plástico biodegradable procedente de la piel de tomate con aplicaciones en el campo de la alimentación y salud.

Los expertos andaluces tomaron como referencia el componente principal de la epidermis de la piel de este fruto: un biopoliéster denominado cutina que constituye la matriz de la capa cuticular que recubre la superficie de las hojas, tallos no lignificados y frutos de las plantas superiores. La función principal de este biopolímero es preservar la pérdida de agua desde el interior celular y de actuar como interfase entre la planta y el medio externo.

José Jesús Benítez Jiménez, responsable del proyecto, asegura que “la cutina se contempla como un producto biocompatible, biodegradable y no tóxico que la propia naturaleza emplea como capa protectora de frutos y hojas, y, por tanto, susceptible de ser adaptado artificialmente y empleado como material comercial para el envasado de alimentos”. “Sorprendentemente, y a pesar de formar parte de tejidos vegetales muy diversos, el proceso evolutivo ha conducido a que la composición química de la cutina vegetal sea muy homogénea”, subraya.

Entre las claves en el diseño de este nuevo material destacan las características bioquímicas en la formación de la piel. “Se trata de una ruta descrita que hemos empleado en la elaboración del producto final. Los monómeros, obtenidos con la manipulación de la piel en medio alcalino, poseen unas propiedades físico-químicas intrínsecas que lo convierten en los más adecuados para alcanzar el éxito en la operatividad del biopoliéster en el medio natural”, apunta. “Tan solo hay que someter este producto final a determinadas condiciones físico-químicas para obtener un plástico que se ajuste a nuestras necesidades”.

El material resultante es viscoelástico con un grosor “a la carta” y de color anaranjado. Es inocuo y biodegradable y su durabilidad es la misma que la de la piel del fruto. “En la actualidad estamos realizando pruebas mecánicas, de resistencia, elasticidad, transparencia y opacidad”.

El propio Benítez apunta que el material de partida –en este caso el fruto de tomate-puede ser otro bien distinto. “La materia prima es gratis, puesto que son desechos industriales de la industria alimentaria. No obstante, en un futuro probaremos con otras”, aclara.

Abundante y económico

Aunque la cutina es el material polimérico lipídico más abundante en la biosfera, y es conocido desde hace tiempo, su formación en las plantas a partir de los monómeros constituyentes no está bien descrita y se desconoce con exactitud en la actualidad.

Mecanismos basados en la participación directa o indirecta de una o varias enzimas sólo aportan datos sobre la síntesis de los monómeros en las células epidérmicas vegetales y sobre su transporte a la superficie de la hoja o fruto. Pero, una vez sintetizados los monómeros, se desconoce con exactitud cómo se ensamblan o unen químicamente entre sí para formar el biopoliéster cutina. En este sentido se ha aplicado una metodología basada en las técnicas de sonda de proximidad (SPM) que ha revelado dicha capacidad de interacción entre las moléculas de monómero.

La mayoría de los especialistas en cutícula vegetal aceptan un esquema en el que al final del desarrollo celular, y una vez depositadas las ceras cuticulares en forma cristalina en su parte más externa, comienza a generarse la cutina junto con la pared celular secundaria. Estas primeras capas de material de naturaleza lipídica que se depositan en la parte más externa de las células epidérmicas y que aparece en estadíos iniciales de desarrollo de las células epidérmicas de las hojas y frutos se denomina procutina. Se trata de una capa de estructura pseudolaminar y de espesor nanométrico que ha sido caracterizada por microscopía electrónica. Fuente: Andalucía Innova

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