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Sistema de calidad, un agente de cambio

sábado, 6 de diciembre de 2014

Debido al incremento de productos regulados, las empresas se ven obligadas a alinearse a estándares de calidad e inocuidad alimentaria que aseguren su estabilidad y permanencia en el mercado.

La industria alimentaria en México es clave para el crecimiento económico y gran atractivo para la inversión privada, debido a la gran cantidad de materia prima y la mano de obra especializada. En este sentido, ProMéxico prevé que para 2015 México mantenga costos competitivos y sea, inclusive, más atractivo para invertir que China.

A la par de ese crecimiento, esta industria encuentra desafíos diarios como innovar alimentos funcionales, así como procesos que garanticen inocuidad y seguridad alimentaria, desde la manufactura, envasado, almacenaje y distribución, incorporando así a las empresas de todos los tamaños que integran esta cadena en el país.

En ese sentido, la importancia del cumplimiento de normas nacionales y estándares internacionales de calidad e inocuidad en el sector no sólo radica en un mayor rendimiento de factores de producción y mejores condiciones laborales, sino también en la reducción de daños al ambiente, el manejo sustentable de productos y la responsabilidad social corporativa (RSC), cada vez más demandada por gobiernos y consumidores.

Así, el cumplimiento de estándares internacionales y la adopción de sistemas de calidad, debe ser considerado al día de hoy como un agente de cambio dentro de toda organización y un factor indispensable en la consecución de negocios nacionales e internacionales. De acuerdo con el Comité Nacional de Productividad e Innovación Tecnológica (COMPITE), México se ubica en la cuarta posición de América Latina respecto del número de empresas con certificado de calidad, después de Brasil, Argentina y Chile. A nivel mundial ocupa el lugar 30.

Industrias nacionales como la automotriz, con más de mil empresas establecidas en el país, y el sector alimentario con crecimientos per cápita de hasta el 11%, han sido pioneras al migrar su forma de operación bajo estándares de calidad tanto locales como internacionales, vislumbrando así que, a través de mejores prácticas y estándares de operación similares, es posible tener una mayor integración en las cadenas de producción.

Para  auditorías en el sector de alimentos, estas pueden ser de producto en proceso, producto terminado, embarques, bajo los protocolos de estándares reconocidos por legislaciones nacionales y también por los requeridos por las grandes cadenas de tiendas como:
•    Buenas Prácticas de Manufactura
•    Buenas Prácticas de Almacenamiento
•    SQF: Safe Quality Food
•    HACCP: Hazard Analysis and Critical Control Points
•    BRC: British Retail Consortium
•    IFS: International Food Standard
•    BASC: Business Alliance for Secure Commerce
•    ISO 22000: Sistemas de Gestión de Inocuidad Alimentaria
•    Global GAP: Organismo de Minoristas Británicos en conjunto con Supermercados de Europa

Pese a ello, en México hay pocas empresas certificadas en el sector, pues mientras en China hay más de 8,000 certificados en IS022000, en México hay un poco más de 100 certificados.

¿Cómo implementar un sistema de calidad? Principalmente se debe tener el compromiso de la Alta Dirección para implementar un sistema de gestión dentro de la organización, ya que para esto se necesita disponibilidad de recursos, tanto humanos como económicos. Considerando que un sistema de gestión no es un gasto sino una inversión a  mediano y largo plazo.

En segundo lugar, existe una serie de requisitos a cumplir por parte de la organización que desea certificarse, por lo que debe documentar sus actividades y procesos para implementar un sistema de gestión. Asumiendo que una empresa ya implementó un sistema, el organismo certificador acreditará a través de una Auditoría  de Fase 1 que la organización está lista para certificarse. Posteriormente, por medio de la Auditoría  de Fase 2, el organismo evalúa el cumplimiento del sistema de acuerdo con los requisitos que establece  una norma, como ISO220000 o FSSC22000, otorgando así un certificado que tiene una validez de tres años.

Auditoría de segunda parte

Una Auditoria de Segunda Parte (ASP), es una auditoría que solicita una organización para evaluar el desempeño de sus proveedores. Para este propósito se utilizan los criterios que dicha organización determine, con la finalidad de asegurar que todos los productos, servicios o subproductos que el proveedor entrega cumplan con sus requisitos específicos.

Al ser realizada por un organismo con la competencia y personal especializado para este tipo de servicios, el valor agregado de este tipo de auditorías radica principalmente en contar con una herramienta de evaluación sistemática, imparcial y confiable que permite conocer y en su caso mejorar el desempeño de los proveedores y de esta forma garantizar que se reciben productos o servicios que cumplen con los requisitos de la organización.

La implementación de un sistema de gestión, aunado a un esquema de evaluación y desarrollo de proveedores, nos permite garantizar que los procesos entre la producción y la llegada de alimentos al consumidor final están bajo control, además de los siguientes beneficios:

•    Estabilidad en el mercado, mediante el cuidado de la marca
•    Determinar el nivel de cumplimiento con los requerimientos del cliente
•    Identificar principales áreas a desarrollar por parte de los proveedores
•    Identificar el estatus actual de los proveedores existentes
•    Reducir quejas en cuanto a calidad o inocuidad
•    Consolidar relaciones de excelencia y lealtad con sus proveedores
•    Consolidar estrategias de abastecimiento a largo plazo

Sin duda, a través de herramientas como una auditoría de segunda parte, la mejora continua en la calidad y trazabilidad en las distintas etapas de la cadena alimentaria, permitirá al sector alcanzar los estándares de inocuidad, de RSC demandados y consolidarse como uno de los más prominentes en la economía nacional.

Ahora bien, ¿cómo saber que se cuenta con el sistema de gestión adecuado? Existen varios factores que la empresa debe considerar para elegir el sistema de gestión más adecuado a sus necesidades, de acuerdo con: el tipo de producto que manufactura: si es un producto agrícola, un producto elaborado de ingesta directa o es un aditivo para la fabricación de otros productos terminados; si es un envase que tendrá contacto directo con el producto; y si el consumidor al que va dirigido es un mercado nacional o extranjero.

Panorama y retos a nivel global

Las perspectivas para los sistemas de gestión son muy amplias en México y a nivel global, ya que cada vez hay una mayor necesidad de que las empresas entreguen productos de calidad que satisfagan las expectativas de los consumidores y garanticen la inocuidad de los alimentos. No obstante, el reto es enorme en el país, ya que de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) del 2000 al 2013 se certificaron en ISO 9001 más de 20,700 empresas, es decir, menos de 1% del universo empresarial mexicano, de las cuales, una gran parte no mantiene vigentes dichos procesos.

En ese sentido, se debe trabajar en una cultura de calidad y difundir entre los empresarios las grandes ventajas que se tienen el contar con un sistema de gestión, tanto al interior de la organización como hacia su mercado. Toda organización debe saber que un sistema de gestión de calidad representa una inversión para mantenerse vigente a largo plazo, por lo que las compañías deben considerar que los costos de no implementar un sistema de calidad pueden llegar a representar una  proporción  aproximada de entre 5% y 35% sobre sus ventas anuales.

Los esfuerzos deben enfocarse en desarrollar entre los consumidores y empresarios una cultura de calidad, así como dar a conocer a este último sector los beneficios que a grandes rasgos pueden obtener al operar bajo un sistema de gestión de calidad y certificarse bajo una norma internacional. La importancia de las normas y sistemas de certificación para los productores de alimentos radica en un mayor rendimiento de la fuerza laboral y demás factores de la producción, mejores condiciones laborales, reducción de daños al medio ambiente, además de comercializar sus productos en cualquier parte del mundo garantizando la inocuidad alimentaria reconocida por las normas internacionales.

Las empresas deben acercarse a organismos con experiencia en certificaciones de sistemas, y esto les ayudará  a comprender más sobre su negocio, su contexto, así como las necesidades y expectativas de las partes interesadas, así como los factores esenciales para reducir o limitar el riesgo. Si toda empresa nace y vive para obtener beneficios, el sistema de gestión de calidad a implantar será aquel a través del cual se obtengan los beneficios máximos. El problema mayor consiste en convencer, a determinado tipo de empresarios o empresas que no tienen ningún sistema de calidad, que la implantación de cualquier sistema es benéfico, y en la mayoría de los casos, es solo la imposición del cliente, y no el propio convencimiento, lo que obliga a su implementación. Lo cierto es que las normas de la industria alimentaria, actualmente desempeñan un papel fundamental, pues ayudan a las empresas a cumplir la legislación y, en muchos casos, van más allá de los requisitos legales. Además, les permiten garantizar la regularidad de sus productos tanto en términos de seguridad como de calidad.

Fuente: Énfasis Alimentación

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