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Pastelerías con sabor a nostalgia

viernes, 20 de agosto de 2010

‘Comercios donostiarras’ recoge en su primer número historias sobre diez pastelerías donostiarras

«Donde hay comercio hay vida» y eso lo sabe de sobra la historiadora Lola Horcajo, una de las autoras del primer número de la revista ‘Comercios donostiarras’ que está disponible desde hace unos días en las principales librerías donostiarras. La idea del proyecto surgió hace un año cuando «un grupo de amigos empezamos a tratar este tema con inquietudes sobre la historia de San Sebastián». A partir de ese momento, Lola se aventuró junto a Juan José Fernández y Carlos Blasco en la creación de este primer número de comercios donostiarras. «Elegimos las pastelerías porque nos encantan los pasteles», bromea la donostiarra.

En la revista, los más golosos podrán saborear recuerdos de las pastelerías más famosas de la ciudad. Entre las diez seleccionadas para el primer número, sólo continúan Barrenetxe y Otaegui. «Hemos seleccionado las que hemos podido tener noticia, que fueran importantes y que tuvieran antiguedad. Es un homenaje al pequeño comerciante que es el que da entidad y espíritu a la ciudad porque son los que han hecho nuestra historia a pie de calle», relata la historiadora.

La publicación se complementa con una página web (www.comerciosdonostiarras.com) que incluye datos, historias y anécdotas de 60 comercios donostiarras. «Es muy activa y dinámica porque vamos añadiendo y corrigiendo porque la gente ha colaborado mucho y siempre les pedimos que lean lo de la web para que cambien o añadan cosas», comenta Lola.

Para recabar información y material fotográfico de las pastelerías, los tres autores de la revista han consultado anuncios de la época, guías antiguas de San Sebastián, libros y crónicas de los periódicos. «Las familias han colaborado con mucho entusiasmo porque piensan que ellos han formado parte de la historia de San Sebastián», comenta la donostiarra.

Anecdotario

Cada pastelería es un mundo y así queda reflejado en la revista. Las anécdotas o productos típicos de cada comercio impregnan de dulcura las páginas de la publicación. Lola recuerda con cariño una anécdota que le contó la hija de Alfred Gröschel, uno de los propietarios del Garibay Tea Room. El padre de éste acudió a la pastelería de su hijo coincidiendo con la visita de la reina María Cristina. Gröschel, sin saber quién era ella, le saludó en alemán y entablaron una conversación dentro de la pastelería. «Es una historia que me gusta porque me choca que en aquella época la reina podía ir en su coche de caballos con su cochero a merendar tranquilamente», comenta emocionada Lola.

Pastelerías con historia‘ es el primer número de un proyecto que pretende permanecer en el mercado con la publicación de sucesivos números que tratarán temas como comercios centenarios, cafés con historia o ultramarinos con historia. «Hemos nacido con idea de continuidad y creo que hay trabajo para toda la vida porque la gente tiene recuerdos de comercios que añora y han desaparecido con el tiempo».

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