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Packaging alimentario y sus químicos sintéticos: alertan sobre peligros a largo plazo

Sábado, 1 de Marzo de 2014

packages_3colLos científicos ambientalistas han dado su voz de alerta sobre los efectos a largo plazo de los químicos sintéticos utilizados en el packaging pues podrían estar afectando nuestra salud.

En un documento publicado en el Journal of Epidemiology and Community Health, los autores dijeron que muchos de estos químicos dañinos se encontraban en los materiales de packaging en que vienen los alimentos, entre ellos los recubrimientos de las latas, las láminas, el cartón y los sellantes de las botellas de vidrio.

Pequeñas cantidades de químicos utilizados en estos materiales se pueden trasladar a los alimentos, un proceso que puede ser acelerado por altas temperaturas, el tipo de materiales y el periodo de almacenamiento de los alimentos empacados.

Mientras que algunos de estos migrantes químicos son objeto de regulación, tales como los aditivos alimentarios indirectos en los EE.UU., no todos son contaminantes. Se entiende los consumidores son expuestos crónicamente a los productos químicos sintéticos en niveles bajos a lo largo de sus vidas, incluyendo los períodos más sensibles del desarrollo.

Más allá de los químicos conocidos

Junto con las sustancias controvertidas, que incluyen productos químicos disruptores endocrinos que se han asociado con la disminución de la fecundidad, el aumento de la incidencia de endometriosis y algunos tipos de cáncer, los autores dijeron que había muchos más productos químicos más allá de los 4000 conocidos y que se sabe entran en contacto con los alimentos.

En los EE.UU., varios tipos de asbesto están autorizados como aditivos alimentarios indirectos para su uso en el caucho, mientras que el formaldehído, otro carcinógeno conocido, está muy presente en niveles bajos en botellas de plástico fabricadas con tereftalato de polietileno; el formaldehído también emigra desde los productos de cocina hechas con melamina-formaldehído.

Teniendo en cuenta la amplitud con que se consumen bebidas carbonatadas en latas de tereftalato de polietileno, la exposición es significativa, y aún no es aún no reconocido, de la población. Es por esto que deben hacerse más estudios y análisis de los materiales utilizados en el packaging de los alimentos, además de medir los hábitos de consumo para estudiar variables como la cantidad de tiempo en que permanecen almacenados los productos y qué tipos de packaging prefieren los consumidores.

Catherine Itman, investigadora asociada de la Universidad de Newcastle, quien no participó en el estudio dijo que podemos comer lo que queramos, cuando queramos y cuánto queramos, y parte de ello se debe a los químicos presentes en el packaging.

“Aunque hay un número de estudios que relacionan la contaminación química de los alimentos con problemas de salud en las personas, conocemos realmente poco de qué manera dichos químicos participan en el deterioro de la salud, o de qué manera dichos químicos promueven la enfermedad, o en qué momento de la vida somos más o menos susceptibles a ello”, dijo Itman.

“Además debemos equiparar si los riesgos que suponen dichos químicos identificados como no seguros, comparados con el beneficio que aporta su uso”, añadió.

Un poco de reflexión crítica sobre el tema

Algunos expertos critican duramente el estudio, Ian Musgrave, un farmacólogo de la Universidad de Adelaide dio que era difícil tomar en serio un artículo que señalaba los riesgos del uso de formaldehído de manera tan tajante, ya que esta sustancia está presente en los alimentos de manera natural, para consumir la cantidad de formaldehído presente en 100 gr de manzana se necesitarían beber 20 litros de agua mineral almacenada en botellas de PET.

La preocupación por la presencia de formaldehído en el packaging está sobrevalorada, a menos de que se quiera poner una etiqueta en las frutas y verduras frescas que diga  “peligro potencial para la salud”.

Como lo demuestra el error de formaldehído en el estudio, ya que hace hincapié en niveles muy bajos de materiales migrantes sin prestar atención a las concentraciones en lo que se refiere a la fisiología, u otros riesgos para la salud.

Es cierto que no se debe impedir el estudio de materiales de riesgo potencial en el packaging y que pueden migrar a los alimentos, sin embargo, el riesgo es muy pequeño.

Oliver Jones, analista químico de RMIT, dijo que la asociación que presentaba el estudio con la polución era demasiado superficial y que se necesitaban más datos. Señaló que habían demasiadas suposiciones en el estudio, y que definitivamente se requería más material investigativo, sobre todo en referencia a los disruptores endocrinos.

“El abrumador peso de la opinión científica es que no hay ningún problema de salud o de seguridad de estos productos químicos en los niveles a los que las personas están expuestas.”

“Más investigación es siempre bienvenida desde el punto de vista científico, pero me atrevería a decir que los altos niveles de grasa, azúcar y sal en una gran cantidad de alimentos procesados de hoy son más importantes que cualquier migración de las sustancias químicas de los envases”, añadió Jones.

El costo delos estudios

Mientras más investigación podría ayudar a la comprensión de los efectos a largo plazo de los productos químicos de baja dosis en el cuerpo, esto podría resultar costoso..
Ian Rae, de la Universidad de Melbourne, dijo que a pesar de que la toxicología química era clara en el estudio, los impactos a largo plazo de la exposición a bajo nivel no estaban bien documentados. Pero es poco probable que los estudios epidemiológicos y clínicos sugeridos por los autores del artículo se lleven a cabo, sobre todo porque sería demasiado costoso.

Pero, dijo, “Los fabricantes ya están sintiendo la presión y están haciendo cambios hacia alternativas más seguras, incluso antes de que se enfrenten con los resultados de investigaciones definitivas. Es una buena práctica de marketing para actuar con anticipación”.

“Lo hemos visto en el caso de bisfenol A y los ftalatos, que ya están desapareciendo de algunos productos. Si todo se reduce a la presión de los consumidores, es útil contar con artículos como éste con científicos de renombre”, dijo Rae.

Fuente: Club Darwin

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