Más pizzas, pero menos chocolate

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Grandes empresas, como Nestlé y Ferrovial, han decidido dejar de crecer e, incluso, salir de sectores donde tenían una presencia dilatada para apostar por otros negocios emergentes o consolidar el liderazgo en mercados que consideran estratégicos.

En plena batalla por Cadbury, muchos analistas esperaban una contraoferta de Nestlé por la compañía británica, que fabrica los populares chicles Trident, como respuesta a la presión de Kraft, dispuesto a dar el envite definitivo en el mercado del chocolate. Con unos ingresos previstos de 19.506 millones de euros por la venta del 52% de la farmacéutica Alcon al grupo Novartis, la irrupción en el proceso de Nestlé como caballero blanco parecía inminente.

Pero el gigante suizo tenía otros planes para su dinero en vísperas de la festividad de los Reyes Magos. Sorprendentemente, la empresa helvética anunció la compra del negocio de pizzas congeladas, precisamente de Kraft, en Estados Unidos y Canadá, operación que le convertirá en el primer fabricante del mundo de este producto.

Al igual que Nestlé o Kraft, en los últimos dos años, otras compañías han decidido desinvertir o dejar de elevar su exposición a sectores donde tradicionalmente operaban, en virtud de otros. ¿Por qué?

Desinversiones

En España, Ebro Puleva anunció la venta de su señero negocio azucarero a British Sugar en 2008 por 526 millones de euros, para crecer en áreas como arroces y pastas. SOS, ahora en medio de una crisis financiera severa, hizo lo propio el año pasado al traspasar su negocio de galletas Cuétara a Nutrexpa por 215 millones de euros, en una operación destinada a reducir deuda por la compra de la aceitera italiana Bertolli. Esta transacción catapultó a la empresa española al primer puesto en el ranking mundial de un mercado marquista y global como el del aceite.

La propia Cadbury, por la que ahora suspira Kraft en contra del criterio de su primer accionista, el millonario Warren Buffet, ha sido en el pasado un habitual en la venta de negocios. El grupo vendió sus intereses en refrescos en varios continentes, entre ellos Europa, con la cesión de Orangina Schweppes en 2006 a varios fondos, y que ahora ha pasado a manos del grupo japonés Suntory.

Otro ejemplo es Acciona. La compañía controlada por la familia Entrecanales vendió en 2008 al fondo de capital riesgo 3i su filial funeraria Mémora, junto con varias concesiones a FCC y Caja Madrid, y numerosos edificios.

El grupo tampoco descarta desprenderse de sus divisiones de facility services (servicios integrales) y handling (tranporte de pasajeros y carga en los aeropuertos). Todo ello para favorecer su apuesta energética, donde ya es el segundo operador nacional por potencia eléctrica instalada procedente de fuentes renovables.

Motivos para entrar

Existen diferentes motivos para que una compañía salga de un mercado. Por ejemplo, que ya no sea tan rentable como antes. O bien, que haya demasiada competencia, lo que rebaja los márgenes y el beneficio. También puede ser un paso obligado tras una adquisición que se considere estratégica dentro del negocio global y que demande muchos recursos.

Un cambio regulatorio puede motivar igualmente la entrada o salida de un mercado, que o pasa a ser atractivo o deja de serlo. En tiempos de crisis económica como los de ahora, si un negocio es intensivo en capital o en personas, puede ser menos codiciado.

El planteamiento latente es siempre el mismo: la elección del proyecto más rentable (entre varios) para los accionistas de la compañía.

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