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Los panaderos alemanes se sienten amenazados

viernes, 27 de febrero de 2009

Los panaderos alemanes se sienten amenazados y la razón es la intención de la Unión Europea de informar a los consumidores sobre el contenido de sal en los alimentos, para ello Bruselas ya está preparando un nuevo reglamento. La industria panadera de Alemania teme que la nueva legislación pueda afectar a algunos de los productos que elaboran, como por ejemplo los denominados bretzels, unos panecillos con forma de ocho de arraigada tradición. Hay que decir que existen distintas variedades y tamaños de estos panecillos, pero la sal gruesa es quizá uno de los elementos comunes predominantes.

Los bretzels se bañan en una solución cáustica que proporciona a la masa durante el horneado distintas características específicas, gracias a este baño el pan se tuesta antes, se forma una superficie gelatinizada ofreciendo un sabor inconfundible. Además este baño sirve para que las especias y la sal queden fijadas en la superficie de la masa, pero de la receta de bretzels ya hablaremos en otro momento.

En realidad la Comisión Europea no ha establecido ningún tipo de prohibición sobre los tipos de pan que se comercializan en cualquier país perteneciente a la Unión Europea, y por tanto los panaderos alemanes se sienten amenazados sin fundamento. Según comenta la portavoz de la Comisión Nina Papadoulaki, no existe intención alguna de regular los contenidos de sal, pero sí de proporcionar información al consumidor. Ya sabemos que en ocasiones la información y el conocimiento suelen resultar contraproducentes, al menos para el sector industrial.

Por otro lado, parece que la industria agroalimentaria alemana quiere moldear las reglamentaciones a su antojo y está intentando que la Unión Europea establezca los límites de sal aceptable (tres décimas más de lo que recomienda la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria EFSA). En teoría las recomendaciones se hacen por igual y para todos, será interesante conocer los argumentos con los que pretenden que la UE apruebe unos límites más elevados y no mantener la mísma tónica de otros países, pan con menos sal.

Estamos de acuerdo con las últimas iniciativas adoptadas por la Comisión Europea en las que se intenta ofrecer más transparencia a los consumidores, un ejemplo es el contendido de sal, los ingredientes que provocan alergia al vino… sin embargo, con respecto al tema de los transgénicos ya no resulta tan transparente, algo que muchos consumidores demandan y que parece obviar continuamente.

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