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La ESA crea en Barcelona una fábrica de alimentos espaciales

sábado, 31 de enero de 2015

ESALa Agencia Espacial Europea (ESA) está poniendo a punto en Barcelona un ecosistema cerrado para fabricar alimentos espaciales. Se trata de una nueva instalación para demostrar que es posible producir alimentos, aire y agua mediante procesos biológicos, sin apenas residuos ni la entrada de recursos externos. Es el llamado proyecto MELiSSA.

“Esta instalación de alta tecnología cumple los estándares de calidad más exigentes”, dice Christophe Lasseur, jefe de Proyecto de la ESA. “Lo que hacemos es la esencia del desarrollo sostenible: reciclaje, recuperación del agua y ecología industrial. En este momento estamos preparando experimentos para la Estación Espacial Internacional (ISS)”, añadió.

MELiSSA (Sistema de Soporte Vital Micro-Ecológico Alternativo) investiga la manera de producir comida, agua y oxígeno en las misiones tripuladas de larga duración, con suministros limitados. El objetivo es dar soporte a la exploración tripulada del Sistema Solar, así como aportar respuestas a los acuciantes retos que se plantean también en la Tierra.

En el proyecto trabajan científicos de numerosas disciplinas, además de implicar a una amplia comunidad de compañías, universidades y centros de investigación de todo el mundo. El proyecto ha generado ya más de 200 trabajos en revistas científicas.

Si bien MELiSSA está destinada a dar soporte a los astronautas en las misiones de larga duración, algunos de sus resultados se disfrutan ya en la Tierra. Los sensores de biomasa desarrollados para MELiSSA están siendo aprovechados por los vinateros, así como los sistemas de purificación de agua, entre otros desarrollos.

En 1989 un peculiar paquete fue entregado en un hotel de Pekín. Contenía un lote de algas verdeazules destinadas a pasar cinco días en el espacio, en una cápsula. Era el comienzo del proyecto MELiSSA, dirigido por la ESA. Las algas sobrevivieron a su viaje alrededor del mundo y un cuarto de siglo después los equipos están a punto de poner a prueba un ecosistema completamente cerrado que albergará seres vivos casi sin la entrada de recursos del exterior, o de generar residuos.

En el transcurso del proyecto MELiSSA se han generado empresas spin-off dedicadas a purificar el agua con escaso gasto energético, mejora del proceso de fabricación de vino y creación de nuevos alimentos para astronautas.

Andreas Mogenssen, astronauta de la ESA, volará en mayo en una misión de 10 días y se llevará aperitivos de proteínas elaborados con el alga Spirulina. Poco después, el astronauta de la ESA Tim Peake ensayará en la ISS un biorreactor que demostrará el uso de algas en sistemas de soporte vital. Las algas tienen potencial para generar tanto aire respirable como alimentos para los astronautas.

Fuente: Financial Food

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