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Investigadores mexicanos crean primera variedad de maíz resistente a sequía

martes, 28 de septiembre de 2010

Científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de México (Cinvestav) anunciaron hoy que han creado la primera planta de maíz resistente a la sequía, con la que esperan combatir los problemas de falta de agua que afectan al país.

Según este organismo, más de la mitad del territorio de México es árido o semiárido, algo que dificulta la siembra de cualquier cultivo en él, incluido el de este cereal, fundamental en la dieta mexicana y especialmente en las capas sociales más pobres.

“Podemos decir que somos los primeros del mundo en crear maíz resistente a la sequía”, aseguró en conferencia de prensa Beatriz Xoconostle, una de las responsables del proyecto.

La investigadora explicó que, hasta el momento, la variedad resistente a la sequía sólo ha sido desarrollada en invernadero, y que se ha solicitado un permiso a la Secretaría de Agricultura para iniciar en mayo de 2011 la siembra experimental a cielo abierto.

La zona prevista para ello es el Valle del Yaqui, en el estado norteño de Sonora.

En esas condiciones, añadió, será cómo verdaderamente se compruebe la vulnerabilidad de este maíz al calor y a la salinidad.

Xoconostle indicó que fue José Luis Cabrera Ponce, investigador del Cinvestav de Irapuato, quien creó estas nuevas plantas, cuya inocuidad ya se ha comprobado, y de las que se espera que necesiten, al menos, un veinte por ciento menos de agua y que resistan temperaturas por encima de los cuarenta grados.

Para elaborar esta variedad, se aprovechó la acción de uno de los azúcares que el maíz contiene por naturaleza, el azúcar trehalosa, que ayuda a la planta a conservar el agua en sus tejidos.

Una de las enzimas del maíz, la trehalasa, degrada este azúcar y provoca que el cereal sea más susceptible a la sequía y a las temperaturas extremas.

Mediante la introducción en el mapa genético del maíz de una bacteria, la tumefaciens, que se encuentra de forma natural en el suelo mexicano, se logró reducir la acción de dicha enzima y potenciar así los efectos que la trehalosa tiene en la resistencia del cultivo a la sequía.

Xoconostle advirtió que este nuevo maíz no es estrictamente transgénico, sino sisgénico, y detalló que no ofrece resistencia a los antibióticos, ni tampoco es potencialmente alérgeno, porque en él no se sintetizó ninguna proteína.

Esto se debe, dijo, a que los organismos combinados pertenecen a la misma especie y la secuencia genética de ambos es “extraordinariamente similar”.

Destacó que la información genética de la nueva variedad logra que este maíz “no note que está siendo sometido al estrés” de las condiciones de sequía, de forma que no sufre efectos secundarios como el enanismo, apreciados en otras manipulaciones.

Xoconostle afirmó que la tecnología desarrollada por el Cinvestav puede aplicarse a “todas las especies”, y aventuró que su coste no tiene por qué superar “de ninguna manera” al del maíz convencional.

La doctora reconoció, eso sí, que desde que el Gobierno mexicano ha permitido a compañías privadas la siembra experimental de este cereal en su territorio, el precio del suelo para estos fines “ha subido mucho”.

El apoyo de las autoridades al cultivo transgénico de maíz por parte del sector privado ha sido denunciado en varias ocasiones por organizaciones ecologistas de México.

Los detractores de los transgénicos aseguran que estos cultivos contaminan, aumentan el uso de plaguicidas y, a través de patentes, eliminan la agricultura tradicional.

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