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Huesitos u hojaldras, aquí la verdadera historia del origen del pan de muerto en México

sábado, 28 de octubre de 2017
Pan de muerto

Pan de muerto

Se acerca noviembre y la temporada de día de Muertos está presente, desde la venta de flores de cempasúchil hasta la elaboración y venta de las hojaldras, que comenzó desde mediados de octubre en diversas panaderías de la ciudad.

Los pueblos del México antiguo celebraban, entre finales de octubre y principios de noviembre, el retorno, por un breve periodo, a la tierra de los familiares y seres queridos fallecidos, fecha que también coincide con el fin del ciclo anual del maíz, cultivo predominante en el país.

Sin embargo, las hojaldras, tal como las conocemos ahora, nacieron cuando se incorporó el pan de hojaldre en el virreinato, solo que la figura evocaba a una calavera, con rostro definido y huesos, y era más parecida a la que usan como estandarte los barcos piratas, comparte el arqueólogo Eduardo Merlo.

Aunque algunos historiadores mencionan que el origen del pan de muerto se remonta a la época prehispánica, lo cierto es que no fue sino hasta el virreinato cuando este alimento se elaboró con trigo y azúcar.

Después de la Conquista, las comunidades indígenas colocaban sus banquetes, pero ahora con pan hecho de trigo, cuyo nombre provino del hojaldre originario de Francia. Fue así como dio inicio su popularidad y su hechura forma parte ahora de la ofrenda del día de Muertos, señala el especialista.

La hojaldra debe ser vista como un conjunto de elementos que conforman la ofrenda que evoca al tradicional festejo, mismo que desde 2003 tiene la categoría de obra maestra de la humanidad, determinado así por la UNESCO.

Hojaldras

Hojaldras

Las imágenes del difunto, las veladoras, el banquete, las calaveritas de azúcar, los objetos personales de la persona fallecida, papel picado, copal, flores de cempasúchil, objetos religiosos, un vaso de agua y por supuesto, el pan de muerto o la hojaldra, forman la ofrenda que ha de recibir a las almas de los difuntos por un breve tiempo, según dicta la tradición prehispánica a la cual le fueron añadidos elementos católicos.

Hoy en día, agrega Merlo, las hojaldras han tenido una evolución.

Ahora se aprecian panes redondos y en pocas ocasiones se llegan a observar los huesos, bien definidos; además, los ingredientes que se usaban todavía en el virreinato eran mucho más finos. “Ha venido a menos, ahora (las hojaldras) no son tan finas”.

Por desgracia para todos nosotros, no hay fotografías ni rastro de aquellos panes de muerto más parecidos al escudo de un barco pirata que a los panes redondos de los tiempos actuales, porque, habrá que recordar, cuando se elaboraban no se habían inventado aún las cámaras fotográficas.

Fuente:  elsoldepuebla.com.mx

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