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Historia de la tarta Sacher

viernes, 15 de julio de 2011

La tarta Sacher o Sachertorte es una tarta de chocolate típica de Austria que consiste en dos capas de bizcocho de chocolate cubiertas por una fina capa de mermelada de albaricoque y recubierta totalmente por un glaseado de chocolate negro. La gruesa capa que la cubre permite que se conserve durante periodos de tiempo largo. Tradicionalmente la Sachertorte se suele acompañar de nata montada (crema chantilly) ya que muchos vieneses la consideran demasiado “seca” como para comerla sola.

La tarta Sacher original está protegida por marcas de fábrica y está elaborada con ingredientes naturales y sin conservantes aunque existen muchas interpretaciones de la receta. Una de ellas es: Batir 130 g de manteca con 110 g de azúcar impalpable, agregar 6 yemas de huevo una a una y 130 g de chocolate derretido batiendo continuamente, hasta que la mezcla sea consistente. Batir 6 claras con 100 g de azúcar hasta que quede muy firme. Incorporar a la preparación anterior. Agregar 130 g de harina suavemente y en pocas cantidades. Poner en un molde una capa de aprox. 2 cm de grosor y hornear entre 30-40 minutos a 170 ºC (horno precalentado). Enfriar, desmoldar y rellenar con mermelada de albaricoque o de frambuesa. Napar con el baño de chocolate.

Historia

Franz Sacher

Su creación, en 1832, se debe a Franz Sacher quien por aquel entonces era un joven aprendiz de repostería de 16 años. La historia cuenta que el príncipe  Klemens Wenzel von Metternich pidió un postre que sorprendiera a sus invitados pero el destino quiso que el  jefe de cocina estuviera enfermo, con lo cual Franz Sacher tuvo que improvisar una tarta que, con el tiempo, se ha convertido en una de las más famosas del mundo.

Gracias al éxito que obtuvo con su tarta, Franz Sacher se convirtió en un famoso pastelero e incluso pudo abrir su propio negocio en el que comienza a producir su famosa tarta, obteniendo un gran éxito que se extendió rápidamente por toda Europa.

Su hijo mayor, Eduard Sacher, siguió sus pasos, pudiendo cursar sus estudios de hostelería en París y tuvo la oportunidad de trabajar en la prestigiosa confitería vienesa Demel. Años más tarde, en 1876, fundó un establecimiento, el Hotel Sacher, todavía hoy existente, donde también elaboraba la famosa tarta de su padre. Tras su muerte, su esposa Anna siguió con el negocio del hotel.

A día de hoy, en el Hotel Sacher todavía se puede degustar la Sachertorte aunque la receta se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados a día de hoy.

La propiedad de la receta fue motivo de disputas legales entre los herederos de Franz Sacher (dueños del hotel) y la pastelería Demel. Finalmente, la justicia dictaminó que el hotel tenía derecho a comercializar el postre bajo el nombre de Original Sacher-Torte, mientras que la pastelería Demel debería venderla como Eduard Sacher-Torte.

De cualquier forma, lo cierto es que este dulce ha deleitado a grandes y pequeños convirtiéndose en uno de los postres favoritos de todos.

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