Escuela panaderos Andreu Llargués

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La Escuela de Panaderos Andreu Llargués cuenta con una superficie de más de 400 metros cuadrados divididos en cinco espacios, incluyendo una zona de degustación y exposición de los productos hechos por los alumnos.

Los panaderos catalanes cuentan, desde el pasado 15 de noviembre, con la escuela de panadería más grande y equipada de toda España. Una escuela “abierta a toda la panadería de Cataluña y de fuera de Cataluña”, tal como indicó el presidente del Gremio de Panaderos de la Provincia de Barcelona, Andreu Llargués, durante la inauguración.

La nueva Escuela de Panaderos Andreu Llargués está ubicada en las instalaciones del centro de formación Cal Molins, de Sabadell, y sustituye la escuela Vapor Llonch, también situada en esta capital del Vallès Ooccidental.

Visiblemente emocionado, Llargués explicó que se acababa de enterar que la nueva escuela tendría su nombre ya que el Gremio lo había hecho sin decírselo para darle una sorpresa y para evitar que, por humildad, no estuviera de acuerdo. “Me gustaría que no se viera mi nombre”, señaló “porque no es lo que cuento, sino toda la gente que desde hace muchos años ha hecho posible esta inauguración”.

Llargués recordó, durante su discurso, que la inauguración del Vapor Llonch, hace veinte años, “también se hizo en época de crisis”, pero esto no impidió que la panadería y el Gremio continuaran luchando por la formación. “Tenemos que tirar adelante nuestro negocio y este país”, dijo Llargués. “Una forma de hacerlo es inaugurar esta escuela”, aseguró. Bajo su punto de vista, este centro “permitirá desarrollar la investigación sobre los productos artesanos” y avanzar en tres palabras clave: “innovación, reciclaje y creatividad”. Esto, según Llargués, debe servir para “recuperar el entusiasmo en la lucha contra la crisis”.

La mejor inversión

En palabras del conseller d´Empresa i Ocupació, Francesc Xavier Mena, “la gran revolución que debe hacer Cataluña es esto”, en referencia a la inauguración de la escuela. “Tenemos que seguir aprendiendo cada día, porque la formación es la mejor inversión”. Mena destacó de la escuela el hecho de que esté pensada para ofrecer una “formación integral, que incorpora teoría y práctica”, así como que promueva el amor por el oficio, ya que “amar el oficio es la mejor manera de encontrar trabajo y de tener uno de bueno”. Finalmente, el conseller hizo un vaticinio para el futuro: “con esta escuela, tendremos buenos panaderos, buenas personas y un mejor futuro para Cataluña”.

La insistencia de Llargués

Mena explicó que, cuando fue nombrado conseller, la primera persona que lo fue a ver fue Andreu Llargués, para hablarle del proyecto de la escuela ahora inaugurada. “Desde que soy conseller, no ha habido día que no haya oído hablar de la escuela”, declaró.

El alcalde de Sabadell, Manuel Bustos, también se refirió a la insistencia del presidente del Gremio sobre la necesidad de tener una nueva escuela y narró cómo Llargués llegó un día a su despacho para decirle que la escuela del Vapor Llonch había quedado pequeña. Bustos destacó que la nueva escuela tiene “el doble de metros cuadrados”, con lo cual ofrece “nuevos retos y oportunidades a la panadería”.

El alcalde explicó que, según los planes originales, la antigua fábrica de Cal Molins estaba destinada a ser destruida, pero gracias en gran medida al proyecto de la nueva escuela panadera, se le ha dado una nueva utilidad como centro formativo.

“Mucha gente encontrará aquí una oportunidad para conseguir un trabajo o crear una empresa”, vaticinó Bustos. Porque, bajo su punto de vista, “aunque llueve, y mucho, no nos podemos quedar en casa, tenemos que salir a la calle a luchar por el futuro”.

La escuela de Panaderos Andreu Llargués cuenta con una superficie de más de 400 metros cuadrados divididos en cinco espacios. En primer lugar, un aula grande de práctica, que a la vez se puede dividir en dos. En este espacio, cada alumno tiene su mesa, utillaje y, sobre todo, horno propio para poder trabajar individualmente. A más a más, hay otra sala adyacente multifuncional. En esta sala se puede dar formación de servicio de venta, cocina, pastelería, etc. Al lado, se encuentra una amplia sala de conferencias que sirve para dar clases teóricas y también de informática, además de acoger conferencias, charlas y proyecciones.

Por otra parte, las nuevas instalaciones cuentan con un centro de reunión para profesores con biblioteca, un pequeño laboratorio con aparatos para hacer análisis de harinas y el despacho del director de la escuela, Manel Cortés.

Finalmente, una de las grandes novedades de la nueva escuela: el centro de degustación, que permitirá a los alumnos hacer prácticas de servicio de venta, además de exponer para degustación los productos elaborados durante las clases. Esto, explica Cortés, “obligará a los alumnos a ser todavía más cuidadosos y exigentes en las elaboraciones en clase, ya que los productos serán expuestos” Las puertas de la sala de degustación estarán abiertas a los alumnos del resto de escuelas del centro Cal Molins, que podrán tomar alguna cosa para desayunar a un precio módico.

Según Cortés, la antigua escuela “había quedado pequeña para la demanda formativa existente” entre el colectivo panadero. De hecho, el número de alumnos apuntados a los cursos de la nueva escuela superaba el centenar, incluso antes de su inauguración. Y, también antes de la inauguración, la Generalitat ya había concedido a las nuevas instalaciones el pertinente certificado de homologación. “Nos dieron la enhorabuena por la escuela, porque supera los estándares exigidos por la ley”.

Bajo su punto de vista, la Escuela Andreu Llargués “será la referencia en España” y, de hecho, está previsto programar periódicamente cursos “a nivel estatal”. Cortés incide en la importancia de la enseñanza individualizada para una formación de calidad, en la misma línea que se está haciendo en toda Europa. El director de la escuela valora y agradece la estrecha colaboración del Ayuntamiento de Sabadell en la puesta en marcha de las nuevas instalaciones, así como en los 18 años en que ha estado funcionando la antigua escuela de Vapor Llonch. Además, Cortés también menciona la colaboración de diversas empresas y proveedores, que ha dado apoyo al proyecto de la escuela. Se trata de Cafès Pont, Colip España, Comaina, Crusagrup, Dir Informàtica BCN, Fills de Moretó, Frigual, Sveba-Dahlen España, Tallers Pere Vila Camps (Superpan) i Terpan.

Fuente: Revista Newspa

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