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Entrevista a Joan Quílez, director de tecnología de Europastry

viernes, 22 de junio de 2012

“Debemos impulsar alimentos adaptados a la dieta mediterránea a un coste razonable”

Alimarket: ¿Qué acciones desarrolla Europastry para el fomento de una alimentación equilibrada de acuerdo a las recomendaciones de la dieta mediterránea?

Joan Quílez: Europastry tiene al pan como uno de los centros de acción más importantes dentro de su actividad y el pan está en la base de la pirámide nutricional y es un elemento clave dentro del concepto de dieta mediterránea. Su conocimiento y el fomento de su consumo forma parte de la alimentación equilibrada que se pretende mejorar en el conjunto de la población, por lo que apoyamos activamente la campaña Pan Cada Día que explica qué es el pan, desmitificando prejuicios como que engorda o que se debe excluir en las dietas de adelgazamiento. Además, se promocionan catas y actividades sociales relacionadas con el pan.

Dentro de nuestras gamas, tenemos la ‘Gran Reserva’, panes que unen los medios tecnológicos más modernos con la elaboración según recetas tradicionales y que recuperan las características sensoriales vetadas al pan de gran consumo. Ello implica una mejor aceptación del pan y una capacidad añadida para vehicular otros componentes de interés nutricional. Nuestras gamas de integrales y panes con fibra también están en completa consonancia con la dieta mediterránea y han sido avaladas por el colectivo de dietistas-nutricionistas. Por otro lado, nuestras familias de bollería, han evolucionado desde un punto de vista nutricional, a una gama de productos más equilibrada y con una fracción grasa cualitativamente mejorada (sin grasas hidrogenadas, etc.).

A: ¿Cuáles son las principales tendencias en su sector en los referido al desarrollo de productos adecuados a los estándares que marca la dieta mediterránea?

J.Q.: La dieta mediterránea marca unas tendencias alimentarias que tienen que ver con unas tipologías concretas de alimentos, pero también se refiere a un estilo de vida y a una cierta frugalidad en su consumo. El pan continúa siendo un eje central en esta dieta y tal como he comentado, con una clara tendencia al consumo de productos de mayor calidad. Es importante también en el mundo del bocadillo, la tapa o el montadito, en el que, generalmente en tamaños más pequeños que antes, existe un potencial de combinaciones con productos clásicos de la dieta mediterránea (tomate, todo tipo de verduras y ensaladas, aceite de oliva, pescado y derivados….). Asimismo, el desarrollo de productos panaderos a base de harina de grano entero, integrales o con fibras añadidas de diferentes tipos es otra tendencia que sin duda se va a consolidar. Ello va asociado también a otro concepto que va tomando forma en el marketing alimentario y es el efecto saciante, ya que a mayor contenido de fibra, mayor saciedad y menor ingesta calórica.

Por otro lado, reducir el consumo de sal es un objetivo de las políticas de salud pública a nivel mundial. El pan aporta aproximadamente el 20% de la ingesta diaria en nuestro país, y a pesar de que se ha rebajado su contenido, van a continuar los esfuerzos para disminuir la concentración de sal sin renunciar al sabor del pan. En la bollería, la tendencia es el consumo de raciones más pequeñas, mejorando de forma progresiva y continua la fracción grasa. Disminuyendo en lo posible de la densidad calórica sin renunciar al sabor.

A: ¿Qué retos tiene ante sí la industria alimentaria en relación al impulso de la dieta mediterránea en el contexto socio-cultural actual?

J.Q.: En los últimos años hemos asistido a cambios en la demanda. Continúa habiendo una fuerte exigencia en cuanto a calidad de producto pero un descenso en cuanto al precio que el consumidor está dispuesto a pagar por él. De hecho, en algunos productos ha habido una reorientación de los canales hacia puntos de venta o marcas de menor precio. El peligro de todo ello puede venir por un cambio en los hábitos de consumo que primen las calorías baratas (procedente de grasas), frente a las calorías saludables (dieta mediterránea), aspecto más visible en los colectivos de menor nivel socio-económico. Es un problema de seguridad alimentaria (Food security en inglés), es decir, el acceso a un alimento suficiente, nutritivo y saludable. La seguridad en cuanto a higiene (Food safety), está normalmente garantizada con los medios actuales de producción.

La industria alimentaria se encuentra enfrascada en un proceso agudo de reducción de costes para dar respuesta a la demanda de menor precio. No obstante, es la propia actividad empresarial en cuanto a productos, servicios y comunicación, la que debe impulsar alimentos más adaptados a la dieta mediterránea a un coste razonable. La iniciativa privada es el gran actor de esta obra y debe actuar de manera muy profesional, con gran rigor técnico y científico, no confiando demasiado (si llegan bienvenidas sean), en iniciativas públicas que tiren de este carro.

Un ejemplo paradójico de incongruencia, esta vez legal, está precisamente en el pan. En algunos países europeos como Dinamarca, se aplican sobretasas (Fat Tax) a alimentos con perfiles nutricionales considerados como menos saludables. Por el contrario aquí en España aplicamos al IVA superreducido (4% de momento) al pan blanco y penalizamos el pan integral con el IVA reducido (8% de momento).

A: ¿Qué importancia tiene la defensa de la dieta mediterránea para el desarrollo de la industria agroalimentaria nacional?

J.Q.: La marca dieta mediterránea es un gran activo estratégico de alto valor comercial y debe ser defendida a toda costa, tanto a nivel oficial como privado. Por dicha razón, reitero el planteamiento de seriedad que debe imperar en el mantenimiento de este prestigio.

A: ¿Qué ventajas proporciona en los mercados internacionales estar ligado a la dieta mediterránea?

J.Q.: El mercado internacional tiene un conocimiento dispar respecto a la dieta mediterránea. No obstante, hay un consenso internacional bastante generalizado de que las dietas más saludables a nivel mundial son la mediterránea y la japonesa. Sin embargo, mientras la restauración japonesa se está expandiendo en todo el mundo, habría que aprovechar las cualidades de nuestra cocina para un mayor desarrollo de nuestros productos en el exterior.

Fuente: Alimarket

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