Enfermedades que amenazan el trigo

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El cultivo de trigo en Argentina es afectado por numerosos factores bióticos, entre los cuales las enfermedades ocasionadas por microorganismos fúngicos, bacterias y virus son limitantes del rendimiento y la calidad de los granos. Conocer anticipadamente la existencia de enfermedades emergentes o re-emergentes, constituye un desafío para mantener la productividad en forma sostenible en un futuro cercano.

Entre las enfermedades que resurgen después de un período de declinación (desde 1950) se destaca la roya negra o roya del tallo (Puccinia graminis –tritici) que hace 3 años que se detecta con mayor relevancia en lotes de producción o bien otras que aumentan en forma sostenida en los últimos 20 años o amenazan con aumentar en el futuro por factores climáticos conductivos como la mancha borrosa (Bipolaris sorokiniana), que afecta a casi todos los órganos del trigo, desde raíces, entrenudos, nudos, semillas, hojas, vainas y tallos.

Dentro de las emergentes, se detectan unas 10 enfermedades virales, no obstante el panorama se amplía y se torna cada vez más complejo en cada nueva campaña. Se considera que el WSMV (wheat streak mosaic virus) o Mosaico estriado del trigo, es un Potyviridae del género Tritimovirus, es la virosis más importante en Argentina, detectada en el 2002. En noviembre de 2003, SENASA la declaró plaga no cuarentenaria que implicó bajo monitoreo permanente.

El monitoreo sanitario de plantas voluntarias de cualquier cultivo permite evaluar su función como reservorios de enfermedades y su importancia como factor desencadenante de epifitias. Son importantes los trigos guachos en la epidemiología de la enfermedad, por la sobrevivencia del ácaro en el verano, que luego se traslada al cultivo de maíz.

El cultivo de trigo en Argentina es afectado por numerosos factores bióticos, entre los cuales las enfermedades ocasionadas por microorganismos fúngicos, bacterias y virus son limitantes del rendimiento y la calidad de los granos. Conocer anticipadamente la existencia de enfermedades emergentes o re-emergentes, constituye un desafío para mantener la productividad en forma sostenible en un futuro cercano.

Entre las enfermedades que resurgen después de un período de declinación (desde 1950) se destaca la roya negra o roya del tallo (Puccinia graminis –tritici) que hace 3 años que se detecta con mayor relevancia en lotes de producción o bien otras que aumentan en forma sostenida en los últimos 20 años o amenazan con aumentar en el futuro por factores climáticos conductivos como la mancha borrosa (Bipolaris sorokiniana), que afecta a casi todos los órganos del trigo, desde raíces, entrenudos, nudos, semillas, hojas, vainas y tallos.

Dentro de las emergentes, se detectan unas 10 enfermedades virales, no obstante el panorama se amplía y se torna cada vez más complejo en cada nueva campaña. Se considera que el WSMV (wheat streak mosaic virus) o Mosaico estriado del trigo, es un Potyviridae del género Tritimovirus, es la virosis más importante en Argentina, detectada en el 2002. En noviembre de 2003, SENASA la declaró plaga no cuarentenaria que implicó bajo monitoreo permanente.

El monitoreo sanitario de plantas voluntarias de cualquier cultivo permite evaluar su función como reservorios de enfermedades y su importancia como factor desencadenante de epifitias. Son importantes los trigos guachos en la epidemiología de la enfermedad, por la sobrevivencia del ácaro en el verano, que luego se traslada al cultivo de maíz.

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