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El BPA y la intolerancia alimentaria: la ciencia las vincula por primera vez

viernes, 29 de agosto de 2014

bpa-freeUn equipo de investigadores del Institut national de la recherche agronomique (INRA) de Toulouse (Francia), acaba de demostrar que la exposición perinatal a dosis bajas de Bisfenol A (BPA), que se consideraban seguras para los humanos, podría aumentar el riesgo de intolerancia alimentaria en la edad adulta. Estos resultados corroboran la decisión de las autoridades francesas, que prohibieron el uso de BPA en los envases de alimentos para bebés en el 2013, y en todos los envases de alimentos para el año 2015.

Según sus investigadores aseguran los consumidores “Estamos constantemente expuestos a disruptores endocrinos, en particular al bisfenol A”. Las agencias sanitarias, tanto de Francia como de otros países, han elaborado numerosos informes, a veces contradictorios, sobre los riesgos potenciales para los consumidores de este contaminante químico, presente sobre todo en los envases de alimentos.

La Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Medio Ambiente y Trabajo (ANSES) publicó en abril de 2013 un informe sobre el bisfenol A en el que recomendaba limitar la exposición a dicha sustancia y disminuir los umbrales tóxicos en que se basa la evaluación de riesgos. De hecho, unos meses después, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), redujo la ingesta diaria tolerable del BPA a 5?µg/kg de peso corporal, una dosis 10 veces menor que la anteriormente vigente.

Pruebas con ratas

Investigadores de la Unidad de Toxicología Alimentaria (TOXALIM) del centro del INRA de Toulouse han demostrado en ratas que la exposición perinatal (en el útero y durante la lactancia) al bisfenol, a dosis bajas, afecta al sistema inmunitario en desarrollo y predispone a sus descendientes a sufrir una intolerancia alimentaria en la edad adulta.

En su estudio, los investigadores del INRA utilizaron dos grupos de ratas preñadas. Un grupo recibió una dosis oral diaria de BPA de 5 ?g/kg de peso corporal, desde la gestación hasta el destete de los recién nacidos, con 21 días. Al otro (el grupo de control) no se le administró BPA.

A continuación, se estudiaron los recién nacidos de ambos grupos. En la edad adulta, a 45 días, se alimentó a estos animales con ovoalbúmina, una proteína de la clara de huevo, que no se les había dado antes.

Entonces, los científicos observaron una respuesta inmunitaria frente a la ovoalbúmina en los animales que habían estado expuestos al BPA durante su desarrollo. Por su parte, las ratas del grupo de control desarrollaron una tolerancia a la ovoalbúmina, lo que resulta en una falta de respuesta inmunitaria. Además, la administración repetida por vía oral de ovoalbúmina en las ratas expuestas a través de sus madres al BPA indujo una inflamación del colon en estos animales, lo cual demuestra una intolerancia alimentaria.

Dosis de exposición a BPA y efectos

En el estudio, llevado a cabo en el INRA, los investigadores probaron diferentes dosis (0,5, 5 y 50??g/kg de peso corporal/día) y demostraron que se da una relación no lineal entre las dosis de BPA y los efectos adversos observados. En particular, las perturbaciones más importantes se observaron con la dosis diaria de 5??g/kg de peso corporal, es decir, la dosis que la EFSA considera segura para los humanos. Estos nuevos datos plantean la dificultad de establecer una ingesta diaria tolerable segura para el BPA.

¿Y en humanos? 

Estos nuevos resultados ayudan a caracterizar los efectos nocivos del BPA sobre el sistema inmunitario, a niveles bajos de exposición, y en edades en que el individuo resulta particularmente vulnerable, al no haber alcanzado la madurez: el feto y el lactante.

Las metodologías empleadas para estudiar los efectos del BPA en el sistema inmunitario se pueden aplicar a otros disruptores endocrinos, en particular a las sustancias candidato para reemplazar al BPA en los envases de alimentos de nueva generación.

El estudio fue realizado por equipos de la Unidad de Toxicología Alimentaria (TOXALIM) en el centro del INRA de Toulouse Midi-Pyrénées y fue financiado por el departamento de Alimentación Humana del INRA y por la Agencia Nacional de Investigación, en el marco del proyecto PERINATOX, coordinado por Eric Houdeau desde 2010.

Fuente: INRA

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