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El alimento de los dioses

viernes, 24 de septiembre de 2010

Historia pasada y presente del chocolate

El chocolate (en griego “theobroma” alimento de los dioses) nace del fruto del cacao, que contiene cerca de cien habas. La historia del chocolate se inició 4000 años antes de Cristo en América Central, donde el árbol del cacao crecía de forma espontánea a lo largo del río Orinoco y del río del Amazona. Los primeros en darse cuenta de las virtudes nutricionales de esta planta fueron los mayas, alrededor del año 600 d.C., los cuales lo introdujeron en la península de Yucatán.

Además de ser un alimento, el cacao fue también una moneda para los mayas y los aztecas cuyo sistema monetario se basaba en los granos de esta planta.

La unidad estándar de medida de cacao, que se remonta a los mayas, era el carguero, lo que equivalía a un valor de 24.000 almendras y la carga que podría llevar a los hombros.

Muchos nativos fueron despreocupados y prefirieron beber el cacao en lugar de enriquecerse con él.

Hernández (1572) informa que los indígenas tenían una vida feliz, sin preocuparse por el futuro y disfrutando los bienes temporales de la naturaleza, como las semillas de cacao, en lugar de pensar en el dinero.

Un explorador de América Central recordó, de regreso de su viaje, que con los 4 granos de cacao podría comprar una calabaza, con 10 un conejo, con 12 una noche con una concubina y con 100 un esclavo.

Este antiguo pueblo atribuía a las semillas un valor místico y religioso. Después de ser tostado, molido y mezclado con un líquido, golpeaban el cacao hasta que se volvía espumo y se servía como chocolate. Esta bebida de apariencia espumosa, amarga y poco gustosa, apenas se parecía al cacao dulce y agradable que apreciamos todos nosotros.

Sin embargo, los aztecas consumían el chocolate para eliminar la fatiga, estimular la fortaleza mental y física. A través de los siglos, este “alimento de los dioses” ha sufrido varios cambios en el sabor y la textura, convirtiéndose en el “alimento” para una multitud de admiradores: los paladares más refinados que no pueden renunciar a tanta delicadeza. Por el color, la forma, la textura y el aroma, el chocolate se ha convertido en un aliado de nuestra vida.

No menos importante es la Chocoterapia, que utiliza las propiedades del cacao, por ejemplo, para combatir la celulitis a través de masajes con aceites de gianduia.

Por todo ello, el chocolate es, sin duda, uno de los alimentos más apreciados por todo el mundo.

Hay una pregunta que surge espontáneamente: ¿Qué le hace tan especial?

La respuesta más popular es que se trata de una cuestión de gustos, pero en realidad no todo el mundo sabe que el alto nivel registrado en el consumo de chocolate tiene una base científica.

Y finalmente una conclusión dulce: “Cualquier persona que acerca demasiado sus labios a la copa de la voluptuosidad; cualquiera que ocupa en el trabajo gran parte del tiempo destinado al sueño; cualquiera que, siendo un poco inteligente, se siente momentáneamente desaparecido; cualquiera que no puede soportar el aire húmedo, el largo tiempo, la atmósfera pesada; cualquiera que esté atormentado por una idea fija que le prive de libertad de pensamiento: todos deberían tomarse una buena taza de chocolate…” …es el consejo de aquel gourmet, Anthelme BrillatSavarin (1755-1826), abogado y jurista, cuya fama está vinculada a un divertido libro titulado: “Fisiología del gusto o Meditación de gastronomía trascendente”.

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