Desarrollan test para detectar transgénicos en alimentos

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La biotecnología ha pasado a ser una parte fundamental de la agricultura actual, que mediante técnicas genéticas cada vez más punteras, permite conseguir vegetales más resistentes y cosechas más sostenibles. Surgen así las denominadas variedades transgénicos, que en Europa están sometidas a un estricto control a través de análisis como el GMO SGtesting, la prueba desarrollada por la compañía española Sistemas Genómicos con un claro objetivo: saber con exactitud qué estamos comiendo.

Así pues, este análisis identifica y cuantifica la presencia de material transgénico en algunos de los vegetales más comunes en el consumo humano y en el pienso animal, tales como el maíz, la soja y la colza, lo cual permite asegurar que las variedades transgénicas presentes en los alimentos o piensos se encuentran autorizadas por la legislación europea y se mantienen dentro de los límites fijados (0,9% de carga transgénica), aunque la mayor innovación aportada por este test se encuentra en su capacidad para detectar las variedades transgénicas “no autorizadas”, cuya entrada en la Unión Europea está terminantemente prohibida.

“Actualmente, este test es el único a nivel europeo capaz de detectar organismos modificados genéticamente (OMG) que no están autorizados por la legislación vigente en la UE y que con este test ayudamos a cumplir de forma activa. Esto resulta de vital importancia para los importadores de maíz, soja y colza, que deben certificar la total adecuación y calidad de su producto. GMO SGtesting supone un salto cualitativo respecto a las pruebas que venían realizándose, ya que no sólo identifica el material transgénico, sino que lo cuantifica en el mismo proceso”, explicó Amparo Girós, responsable del Departamento de Agrigenómica y Microbiología Molecular en Sistemas Genómicos.

De esta forma, gracias a este nuevo screening, cualquier importación de alimento contaminado puede ser rechazada antes incluso de llegar a nuestras fronteras, garantizando la seguridad alimentaria de todos los consumidores. Y todo ello, en un procedimiento que tan sólo requiere una pequeña muestra de la que extraer ADN y que facilita un informe de resultados en apenas 12 horas desde la recepción de la muestra vegetal.

Esta rapidez y precisión de resultados es posible, en gran medida, gracias a la aplicación de las denominadas técnicas de PCR Digital, procedimientos a través de los que los genes que interesan al investigador se copian para verificar su presencia. Con este nuevo sistema, esta rutina puede realizarse hasta en 20,000 veces de manera simultánea, lo que permite reducir tiempos, costes y aumentar la precisión de los resultados.

En definitiva, con esta prueba nace una auténtica segunda frontera para la seguridad alimentaria, capaz de seguir garantizando el equilibrio entre la genética aplicada a los vegetales y la total certidumbre para los consumidores.

Fuente: Énfasis Alimentación

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