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Cómo bajar de precio los alimentos: El secreto está en el envase

martes, 28 de septiembre de 2010

La crisis económica ha provocado que los consumidores españoles reduzcan su gasto en alimentación, lo que ha llevado a la industria alimentaria a innovar para reducir el precio de sus productos, una estrategia en la que el envase se ha convertido en un elemento principal.

Botellas de base cuadrada para aprovechar mejor el espacio, envases más ligeros que necesitan menos material para ser fabricados o el uso de láminas de aluminio en el cierre de las latas son sólo algunos de los “trucos” utilizados por la industria para poder reducir costes y, por ende, bajar el precio a sus productos.

Los datos del Panel de Consumo del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) reflejan que el consumo alimentario en el hogar aumentó entre mayo de 2009 y abril de 2010 (última fecha de la que se tienen datos) un 1,5 por ciento y que, sin embargo, el gasto en estos productos alcanzó los 68.315 millones de euros, un 2 por ciento menos que en el mismo período del ejercicio anterior.

“La evolución negativa de los precios es una tendencia que se viene registrando desde febrero de 2009”, señala este mismo informe.

Este descenso continuado también ha sido detectado por el Observatorio del nivel de precios del comercio minorista en España, cuyos datos muestran que éstos cayeron en los supermercados de 47 de las 56 principales ciudades del país durante el segundo trimestre de 2010 respecto a los precios registrados en el mismo período de 2009.

Que los envases se encuentran “en el punto de mira” de las compañías con el objetivo de reducir sus costes lo confirma la directora de prevención de Ecoembes, entidad que se dedica al asesoramiento empresarial sobre la recogida y reciclaje de envases de plástico, latas y briks de papel y cartón, Esther Colino.

“En un contexto de crisis, el control se dispara y cada línea de gasto se estudia, e igual que las compañías se replantean la logística, los procesos productivos o la forma de distribución, también se cuestionan cómo ajustar su política de envases y de presentación al consumidor final”, ha explicado.

Sus datos lo corroboran: En el año 2009, las 2.400 empresas españolas que pasan información a Ecoembes -de todos los sectores económicos- implantaron más de 3.000 mejoras en sus envases, lo que supone un aumento del 35 por ciento respecto al año anterior y un ahorro de 70.000 toneladas de plásticos, cartones y demás materiales.

“El motivo de este crecimiento en innovación es la presión que ha ejercido la crisis económica y la necesidad de encontrar elementos para reducir costes”, ha subrayado Colino, quien también apunta entre las causas de estos cambios en el envase la necesidad de ser cada día más sostenibles.

Uno de los ejemplos más claros es el del sector del aceite, donde el cambio de la base redonda de las botellas por una cuadrada permite “ahorros logísticos de en torno al 20 por ciento”.

También se impone el sistema de “peel off”, por el que las tapas de acero de las latas de conservas -de productos como el atún o los guisantes y en diferentes marcas- han sido sustituidas por láminas de aluminio “más ligeras y fáciles de retirar”, lo que permite una reducción del peso del producto.

Colino ha resaltado que el sector de las aguas es uno de los más activos en este sentido y que un cambio en la legislación ha hecho posible la utilización de plástico reciclado, lo que supone un menor coste y ha aligerado el peso de las botellas.

Este interés en revisar todas las fases productivas para poder optimizar el gasto ha llegado incluso a los tapones y roscas, que se hacen “más estrechos y con menor cantidad de material”.

Otras mejoras técnicas, como la sustitución del “llenado en caliente” por el llamado “llenado aséptico”, ya han sido adoptadas por empresas de refrescos tan conocidas como Coca-Cola, que también ha decidido cambiar el diseño de sus envases para aumentar la capacidad de sus botellas.

El reemplazo de las cajas de madera por otras de plástico reutilizables, la desaparición de tapas de plástico en productos como el queso fresco y la eliminación de los llamados “vacíos técnicos” en latas de conservas para introducir más cantidad de producto son ejemplos de esta transformación, y que ha llegado a los lineales para quedarse.

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