Inicio > Formación > Alcazarén lanza un FP Dual piloto en Panadería y Confitería

Alcazarén lanza un FP Dual piloto en Panadería y Confitería

sábado, 26 de agosto de 2017

Alcazarén lanza un plan piloto en Panadería y Confitería en alianza con dos micropymes, en una modalidad centro-empresa que hasta ahora copaba sobre todo la rama de mecánica

Cuando la ministra Ana Pastor visitó los actuales talleres de Renfe se encontró con unos jóvenes con chaleco naranja que destacaban entre los de color fosforito de los trabajadores. Eran estudiantes de FP Dual, un modelo que, a imitación del centroeuropeo, busca que los alumnos realicen parte de su formación en su centro académico y parte, en una empresa. Ellos eran la imagen de esa ‘dualidad’ que ni en España ni en Castilla y León acaba de arrancar con fuerza. Aquí, además, condicionada por las peculiaridades del tejido empresarial, poblado de pymes y micropymes que a priori son menos propensas a utilizar este tipo de herramientas.

El principal quebradero de cabeza del director general de FP, Agustín Sigüenza, es cómo convencer a las empresas de que utilicen una fórmula que les permite colaborar en la formación de trabajadores a cambio de un compromiso educativo y de que incluyan un salario –una beca, en realidad– que debe ser al menos del 50% del mínimo interprofesional. Algo complicado fuera de las ramas en las que ha irrumpido con más fuerza esta modalidad, las relacionadas con mecánica, automoción o ferrocarriles. Ni qué decir tiene en cuanto a hostelería, restauración o gastronomía.

Terreno vedado

La Escuela Alcazarén, sin embargo, ha creído que esta fórmula es la idónea para los estudiantes del grado medio de Panadería, Respostería y Confitería y ha encontrado a dos aliados que abanderan, además, una apuesta por el producto artesano: Masamadre y Da Silva.

Nada de empresas de gran formato, con plantillas enormes. Masamadre cuenta con nueve empleados y Da Silva, con cuatro, incluidos los dueños de la empresa. Irene De Lucas, directora de Alcazarén, ha tenido que rebuscar para hallar empresarios del sector dispuestos a meterse en un lío como este, como lo define el propio Rubén Da Silva. Unos, porque no tienen un puesto adecuado para el aprendiz de la FP Dual, que no solo debe aprender cómo hacer una tarea determinada, sino que en su proceso formativo debe pasar por todas las áreas de la empresa. Otros, porque no acaban de ver claro un proyecto que implica que la empresa sea parte activa de la educación del estudiante.

«Hay proyectos de FP Dual en grandes empresas, que tienen facilidad para incorporar buen número de alumnos, pero hay ciclos formativos de otras familias profesionales que pueden conectar con empresas más pequeñas, más artesanales, como pequeños hoteles, restauranres o empresas artesanas», explica Irene de Lucas.

«Nos lanzamos con dos empresas», advierte. Esto, teniendo en cuenta que se trata de un centro privado, es una apuesta difícil. Porque para sobrevivir hacen falta al menos diez alumnos –ya cuentan casi con el mínimo de preinscripciones– y se cierra, en principio, con veinte. Para que todos puedan recibir la formación adecuada en el centro de trabajo y porque el fin último de estos cursos es la inserción laboral.

«El primer año son seis meses de formación en la escuela con vinculación con las empresas, para que impartan algunas clases magistrales a los alumnos, por ejemplo, y con tres meses de prácticas. El segundo año, a la inversa, tres meses en el centro y seis en el puesto de trabajo», explica De Lucas. «Los segundos seis meses se exige que sean con alta en la Seguridad Social como becarios y con una remuneración del 50% del salario mínimo interprofesional. Es positivo porque se consigue implicación del alumno desde el principio».

Elegir este ciclo concreto como piloto de algo más ambicioso no es casual, además. Las propias empresas participantes, por su actividad, saben que hay demanda. Incluso peticiones que, por su estructura de empresas artesanas, son incapaces de absorber sin renunciar a su idiosincrasia.

«El éxito de la Formación Profesional es la inserción laboral y hemos visto que en hostelería hay demanda de determinadas especialidades y no hay gente preparada, así que vamos a adelantarnos un poco a esa demanda», asegura Irene de Lucas. «Hemos tenido proyectos duales en Cocina y Gastronomía», señala, y de esas experiencias previas han sacado una conclusión que les ha llevado a intentar lo mismo en este caso. «Si la empresa tiene implicación en la formación los proyectos, aunque sean poquitas personas, son muy válidos», asegura.

Nada de mano de obra barata

Una de las críticas habituales al formato de FP Dual es que pueda servir como modo de contratar mano de obra barata. Algo que la Consejería de Educación trata de desterrar explicando que existen una serie de obligaciones para las empresas, como la necesidad de contar con un tutor para el alumno, la obligatoriedad de evaluar su trabajo y la conexión con un proyecto educativo auspiciado por un centro. En el caso de la panadería, con horarios que en algunos casos comienzan a las tres de la madrugada, aclaran que lo que se busca es «que el alumno sea uno más de la plantilla» en sus labores cotidianas, aunque en este caso se intenta que tengan «turnos en franjas horarias más o menos ordenadas», según Irene de Lucas.

Fuente:  elnortedecastilla.es

Share
Categories: Formación Tags:
Comentarios cerrados.